En Oriente, estas sociedades se describen como “comunismo primitivo”, “comuneros arruinados”, “comuna familiar” o “comuna aldeana”. Aunque al inicio carecían de escritura formal, algunas avanzaron hacia sistemas más complejos, dando lugar a literatura temprana y códigos legales, como los Vedas, el Código de Hammurabi, el Código Manú, el Tao Te King, la Gran Doctrina o la Ley de Moisés (Sabine, 1937; Pokrovski, 1966). Eran sociedades extremadamente esclavistas, con división de clases marcada y la perpetuación del trono como meta central.
El rey era deificado, el ascenso social casi imposible, y los textos literarios o legales servían de guía para normas sociales y religiosas. Como señala Pokrovski en su Historia de las ideas políticas (1966), algunas ideologías políticas y filosóficas terminaron transformándose en religión. En América, los pueblos precolombinos pueden considerarse análogos a los “prealfabéticos”, ya que preceden a la llegada de Colón y de los españoles.
No obstante, mayas, aztecas e incas desarrollaron sistemas sociales y de clases más formales, así como códigos de escritura avanzados, acercándose a la noción de alfabeto moderno. En definitiva, la dictadura —o despotismo— precede a la escritura, aunque con el tiempo los pueblos prealfabéticos dieron un paso decisivo hacia la literatura y los sistemas normativos, construyendo así las bases de la civilización escrita y mostrando que el poder y la palabra escrita siempre han estado entrelazados.
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