El perdón es una solicitud que se realiza para intentar reparar el mal causado o para admitir la falta de otra persona. Perdonar no significa que se esté de acuerdo con lo que pasó, no significa dejar de darle importancia a lo que sucedió ni darle la razón a alguien que te lastimó; simplemente es dejar de lado aquellos pensamientos negativos que nos causaron dolor y enojo.
El perdón nos libera de ataduras que nos amargan el alma y enferman el cuerpo. Perdonar no es tan difícil como parece, se trata de buscar la forma de mantener una convivencia sana con los demás y con nosotros mismos. Y es que muchas veces tenemos que auto perdonarnos por errores cometidos, por cosas que hicimos que remuerden nuestra conciencia.
Hay muchas personas con raíces de amargura en su corazón que viven llenas de sentimientos negativos tales como odio, rencor, ira y deseos de venganza, llevándoles esto a perder la paz y la tranquilidad por no perdonar a alguien que les ofendió en el pasado. Por más logros que estos seres obtengan no logran ser felices por no haber perdonado, y esto los va envenenando poco a poco acarreándoles todo tipo de enfermedades.
Cuando perdonamos los más beneficiados somos nosotros mismos porque nos liberamos de esa carga emocional que teníamos a cuestas. Sólo a partir de ese momento nos llenamos de paz y amor y podemos por fin disfrutar plenamente de la vida.
¡El perdonar ennoblece! Mateo 18:21-22 registra una hermosa lección de perdón del Mesías a sus discípulos: “Entonces se le acercó Pedro y le dijo: Señor, ¿cuántas veces perdonaré a mi hermano que peque contra mí; hasta siete veces?”. Jesús le dijo: “No te digo hasta siete veces, sino aun hasta setenta veces siete”. Esta fue una manera del Maestro enseñarles que para perdonar no hay límites. Y no fueron meras palabras vacías del Hijo de Dios, cuando hubo que demostrarlo con los hechos lo hizo. En Lucas 23:34 encontramos al Señor Jesús, quien habiendo sido maltratado con todo tipo de torturas y estando en la cruz del calvario, aprovechó su último aliento de vida para extender su perdón a ti, a mi y a toda la humanidad: “Padre perdónalos porque no saben lo que hacen”.
Ojalá que podamos nosotros asumir la enseñanza del Maestro y perdonemos de corazón a quienes nos ofenden.
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