He pasado años observando, documentando y defendiendo nuestra cultura en todas sus manifestaciones. Por eso, al ver el reciente debate generado por los presupuestos de algunas películas dominicanas, siento la responsabilidad de intervenir. Como ciudadano y profesional que cree en el potencial de mi país, y dejo claro de antemano que no obtengo beneficio personal ni económico de los incentivos de la Ley de Cine por el momento, me veo en la obligación de desmitificar la idea de que «hacer cine aquí es caro».
Al contrario, estamos haciendo milagros presupuestarios que merecen ser defendidos y, si somos honestos, incrementados. El material presentado por Acento es valioso porque pone números sobre la mesa. Nos dice que hay producciones dominicanas cuyos presupuestos superan los RD$128 millones, una cifra que puede asustar al ciudadano común si no se le da el contexto adecuado.
El video debate si esta inversión se justifica y resalta que estamos ante presupuestos «que no te imaginabas». Mi respuesta a esa pregunta es un «sí» rotundo, y aquí te explico por qué. Hagamos una comparación honesta. Una película de ficción de Hollywood, con una factura visual aceptable, no baja de los $20 o $30 millones de dólares. Si tomamos esos RD$128 millones que menciona Acento, estamos hablando de poco más de $2 millones de dólares.
¿Es mucho dinero? Para la calidad que ya estamos entregando, es una fracción de lo que cuesta en otros mercados. Si comparamos las películas que hoy se están estrenando en nuestros cines con las de Hollywood de presupuestos medios, el abismo presupuestario es gigantesco, pero la calidad visual y técnica es cada vez más equiparable. Estamos logrando estándares internacionales con recursos que en otros países serían considerados de «extrema pobreza» cinematográfica. No es que hacer cine aquí sea caro; es que somos extraordinariamente eficientes con cada peso que se invierte. La Realidad del Tope Presupuestario Para entender esto, hay que diferenciar: •
Un Documental: En la República Dominicana, se puede realizar una investigación profunda y una pieza documental de altura con menos de RD$24 millones. • Una Película de Ficción: Pretender hacer ficción competitiva, con efectos, diseño de producción, postproducción y un elenco profesional, por menos de RD$60 millones es prácticamente imposible si queremos mantener los estándares actuales. Bajar ese tope presupuestario, como algunos sugieren, sería sentenciar a nuestra industria cinematográfica a la mediocridad técnica o, peor aún, a la desaparición por falta de músculo financiero para competir. El cine es mucho más que entretenimiento.
Es una industria dinamizadora que emplea a miles de dominicanos: desde carpinteros, hoteleros, transportistas, catering, hasta creativos y técnicos especializados. Es un motor económico que está forjando una base cultural sólida para el país. Defender estos presupuestos no es defender el capricho de unos pocos; es defender los empleos y el sustento de miles de familias quisqueyanas que viven de esta industria en crecimiento.
Estoy totalmente de acuerdo con la necesidad de una fiscalización honesta, rigurosa y transparente de cada peso que se entrega bajo la Ley de Cine. El dinero del Estado debe ser sagrado. Pero la solución ante cualquier duda sobre su uso no es recortar el presupuesto, sino mejorar el control. En mi opinión, en vez de bajar el tope para las películas de ficción, deberíamos estar considerando aumentarlo. Solo así podremos consolidar una industria que no solo cuenta nuestras historias, sino que proyecta nuestra identidad al mundo.
![]()

