Los últimos escándalos de corrupción y la rapidez del presidente para destituir funcionarios por cualquier denuncia están dando de qué hablar en La Romana. Al parecer, muchos que antes no escatimaban gastos en restaurantes caros y locales de lujo de la zona este ahora está más cautelosos.
Se comenta que los estilos de vida han cambiado, con menos derroche y más prudencia, como si todos estuvieran pendientes de quién mira y de lo que podría pasar si la política vuelve a moverse rápido.
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