Punta Cana. La primera audiencia judicial del presidente venezolano Nicolás Maduro en Estados Unidos marcó el inicio de un complejo proceso legal que podría mantenerlo encarcelado y fuera del poder durante años, incluso de por vida.
Durante su comparecencia ante el tribunal, Maduro proclamó que sigue siendo el presidente de Venezuela, calificó su detención como un “secuestro” y se declaró prisionero de guerra.
Maduro y su esposa, Cilia Flores, fueron procesados el lunes por cargos de tráfico de drogas, tras ser capturados días antes en una sorpresiva operación nocturna ejecutada por fuerzas especiales de Estados Unidos en su residencia de Caracas. Ambos se declararon inocentes.
El Gobierno del presidente estadounidense Donald Trump defendió la acción como una “operación quirúrgica de aplicación de la ley”, en el marco de un caso penal presentado por fiscales estadounidenses hace seis años.
La pareja permanece detenida en el Centro de Detención Metropolitano de Nueva York, a más de 3,400 kilómetros de Venezuela, y su próxima comparecencia está programada para el 17 de marzo.
Aunque la posibilidad de solicitar libertad bajo fianza es remota en este tipo de procesos, el juez Alvin Hellerstein indicó que está dispuesto a considerar cualquier solicitud que presenten las defensas.
Maduro enfrenta acusaciones de asociación delictuosa para cometer actos de narcoterrorismo, así como un presunto plan para importar cocaína a Estados Unidos.
Durante la audiencia también se abordaron temas de salud.
La defensa de Cilia Flores informó que sufrió “lesiones significativas” durante su captura y requiere evaluaciones médicas, mientras que los abogados de Maduro señalaron que el mandatario padece problemas de salud que necesitarán atención mientras permanezca detenido.
El juez ordenó a las partes coordinar con la fiscalía para garantizar la atención médica adecuada.
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