QUISQUEYA. Residentes de este municipio, en la provincia de San Pedro de Macorís, denunciaron que, a pesar de la inauguración del nuevo cuartel de la Policía Nacional hace cuatro meses, continúan enfrentando serias deficiencias en el servicio policial, situación que, según afirman, mantiene la sensación de inseguridad en la comunidad.
Entre las principales dificultades señaladas figuran la falta de personal capacitado para recibir denuncias, la ausencia de equipos básicos para realizar ese proceso y las limitaciones en la flotilla vehicular del destacamento.
Los comunitarios aseguran que muchas personas todavía deben trasladarse a San Pedro de Macorís para formalizar una denuncia, debido a que en el destacamento local no cuentan con las condiciones necesarias para ese servicio.
Maicol Natera, residente en el sector La Higuereta, sostuvo que se requiere la intervención de las autoridades para que la Policía Nacional pueda realizar su labor con mayor eficiencia. Indicó que las limitaciones en recursos humanos y logísticos, especialmente la falta de vehículos para el patrullaje, afectan la capacidad de respuesta ante los hechos que se registran en el municipio, por lo que llamó a fortalecer el destacamento con equipos y personal capacitado.
«Todos saben los niveles delictivos que vivimos aquí, entonces debemos tener una policía equipada, no sólo el cuartel» sostuvo Natera.
Al referirse a esta situación, el párroco de Quisqueya, el padre Ramón Antonio Santana Castillo, manifestó que la inauguración del nuevo cuartel el pasado 4 de marzo representó una esperanza para el municipio, pero consideró que los problemas esenciales aún no han sido resueltos. Expresó que se ha pasado de un antiguo edificio de madera a un furgón metálico y posteriormente a una moderna edificación, sin que ello se traduzca en un mejor servicio para los ciudadanos.
El sacerdote sostuvo que el municipio necesita con urgencia patrullas funcionales, un protocolo eficiente para la recepción de denuncias, una investigación sobre los alegados casos de cobros irregulares y la conformación de una veeduría ciudadana integrada por juntas de vecinos, iglesias y comerciantes para dar seguimiento al desempeño del destacamento.
Finalmente, afirmó que inaugurar un cuartel no significa resolver el problema de la inseguridad, sino apenas el comienzo del proceso, por lo que consideró indispensable fortalecer el personal, dotar de equipos adecuados al destacamento y recuperar la confianza de la ciudadanía en la Policía Nacional.
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