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Familias de Higüey ajustan cenas y tradiciones para recibir el 31 de diciembre

Por Scarla Mieses

HIGÜEY. Luego de la celebración de la Nochebuena, en la que las familias Higüeyanas se reúnen alrededor de mesas cargadas de tradiciones con platos como el moro de guandules, pollo horneado, pierna de cerdo, ensaladas, frutas como manzanas y uvas, además de los infaltables coquitos, la atención se centra ahora en la espera del fin de año y en los preparativos para despedir el 31 de diciembre.

Aunque el 24 de diciembre representa una de las fechas más significativas de la temporada, el 31 continúa siendo un momento importante para los hogares, que mantienen el espíritu festivo con reuniones familiares y cenas especiales, aunque en muchos casos más sencillas. Residentes consultados coinciden en que lo esencial es compartir en familia y recibir el nuevo año unidos. “La Nochebuena la pasamos en casa con toda la familia, fue una cena más completa.

Para el 31 hacemos algo más reducido, pero no dejamos de reunirnos, porque lo importante es estar juntos”, expresó Rosa Méndez, residente en el sector Antonio Guzmán. Para la noche del 31, en numerosos hogares se preparan platos como lechón o cerdo al horno acompañado de moro, lasaña, ensaladas, frutas y bebidas como vino, sidra o ron, adaptando la cena a las posibilidades económicas de cada familia. “Aunque el 24 suele ser más fuerte, uno siempre hace el esfuerzo de poner algo especial el 31 para despedir el año”, comentó Juan Carlos Santana.

La llegada del Año Nuevo también impulsa el movimiento comercial, principalmente por la compra de ropa. Padres y madres acuden a tiendas y puestos del centro de la ciudad para adquirir vestimentas nuevas para sus hijos. “Uno busca, aunque sea algo sencillo para los niños. Entre pantalón, polo y tenis, o vestido y zapatillas para las niñas, se gastan alrededor de 1,500 pesos para que el niño esté bonito el 31”, explicó María Rodríguez, madre de dos menores. Comerciantes aseguran que, tras el 24 de diciembre, muchas familias regresan a completar las compras.

“Después de Nochebuena aumenta la venta de ropa para niños y jóvenes, porque los padres quieren que estrenen para fin de año”, señaló un vendedor del mercado local. Además de la cena y la vestimenta, las tradiciones de fin de año siguen muy presentes en los hogares. Entre ellas destacan comer las 12 uvas a la medianoche para pedir deseos, colocarse debajo de la mesa como símbolo de prosperidad, y la popular tradición de la maleta, que consiste en recorrer la casa o la calle con una valija para atraer viajes durante el nuevo año.

“Aquí no faltan las uvas ni la maleta. Eso es una costumbre que viene de los abuelos y uno la sigue haciendo con fe, esperando que el año nuevo sea mejor”, comentó Ana Beltré. Asimismo, algunas familias optan por viajar al interior del país para pasar el cierre del año junto a parientes, reforzando los lazos familiares y manteniendo vivas las tradiciones que se transmiten de generación en generación.

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