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Remodelar piscina olímpica de La Romana sube 15 veces el costo original del año 2000

Por Edgar Moreta

LA ROMANA. Tras la reciente remodelación del Pabellón Multiuso del complejo deportivo Pedro Julio Nolasco, han resurgido los debates sobre el futuro de otras instalaciones deportivas del recinto, especialmente de la piscina olímpica construida para los Juegos Nacionales La Romana 2000, considerada por muchos como el mayor «elefante blanco» que dejó ese evento deportivo.

Las opiniones están divididas sobre el destino de la estructura. Mientras algunos favorecen su remodelación para devolverle su función original, otros consideran más viable desarrollar un proyecto alternativo que permita darle utilidad a un espacio que permanece abandonado desde hace más de dos décadas.

La obra tuvo un costo superior a los 10 millones de pesos en el año 2000, cifra que hoy equivaldría a más de 60 millones de pesos tomando en cuenta la inflación y la devaluación de la moneda dominicana.

Sin embargo, el principal obstáculo para su recuperación ha sido el elevado costo de mantenimiento de una instalación acuática en un país donde los deportes de agua nunca han tenido una tradición masiva, especialmente en la región Este.

En su momento, la piscina olímpica fue considerada una obra innovadora y de gran impacto para el deporte regional. Durante los primeros años posteriores a los Juegos Nacionales sirvió de escenario para competencias y actividades acuáticas, pero a partir del 2002 cayó en desuso hasta llegar al avanzado estado de deterioro que presenta actualmente.

El ingeniero Pedro Almonte, quien estuvo vinculado a la construcción de importantes obras deportivas del país, explicó que una eventual remodelación bajo estándares internacionales requeriría una inversión superior a los 150 millones de pesos. Según indicó, gran parte de la estructura metálica presenta daños severos por corrosión, además de que sería necesario adquirir nuevos equipos y sistemas especializados para poner en funcionamiento una piscina olímpica moderna.

Durante los últimos días, autoridades, comunicadores, atletas y ciudadanos han expresado distintas propuestas sobre el futuro del espacio. Algunos plantean una remodelación parcial para rescatar ciertas áreas; otros entienden que el lugar podría convertirse en un gimnasio público o centro deportivo multifuncional.

También hay quienes consideran que el terreno tiene potencial para desarrollar un anfiteatro o espacio cultural, alejándose completamente del concepto original para el que fue diseñado.

En redes sociales circulan constantemente videos y fotografías que evidencian el deterioro de la instalación, situación que se ha prolongado durante varias administraciones gubernamentales desde el 2002. La piscina olímpica se ha convertido en un problema heredado para cada gestión del Ministerio de Deportes, enfrentada al dilema entre realizar una cuantiosa inversión o buscar un uso alternativo que garantice sostenibilidad y aprovechamiento real del espacio.

Desde su construcción, la obra estuvo rodeada de cuestionamientos. Diversos dirigentes deportivos de La Romana y la región Este advertían que la ausencia de tradición en disciplinas acuáticas dificultaría el desarrollo de talentos suficientes para justificar una inversión de esa magnitud. Más de veinte años después, el abandono de la instalación ha reabierto el debate sobre si aquella visión terminó dándoles la razón.

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