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Piscina olímpica de La Romana: El dilema

Por Edgar Moreta

LA ROMANA. La piscina olímpica del complejo deportivo Pedro Julio Nolasco, en esta ciudad, permanece abandonada, ocupada por presuntos consumidores de sustancias ilícitas, personas sin hogar y otros individuos que utilizan sus instalaciones como refugio, situación que persiste más de 25 años después de los Juegos Nacionales de 2000 y que mantiene en estado de deterioro una de las principales infraestructuras deportivas de la provincia.

Mientras continúa sin definirse el futuro de la piscina olímpica de La Romana, el tiempo sigue profundizando la huella del abandono en una instalación que alguna vez simbolizó el desarrollo deportivo de la provincia. Aunque varias áreas del complejo deportivo han sido remozadas durante los últimos años, el complejo acuático continúa atrapado entre promesas, debates y la falta de acciones concretas.

Los lugareños han llamado el lugar la «casa del terror» del complejo deportivo Pedro Julio Nolasco, debido a la inseguridad y mal olor que reina en este espacio concebido para la recreación.

Dicha «casa del terror» es habitada por antisociales, adictos e ilegales que hacen fechorías, sus necesidades fisiológicas y consumen todo tipo de sustancias dentro de la instalación a pocos metros de canchas deportivas que son frecuentadas con infantes.

Dentro de estas ruinas hay personas que han tomado este lugar como hogar, como un joven que se identificó como «Wilber» que asegura tener frecuentando esta piscina olímpica, más de ocho años asegurando que según él mantiene la limpieza de esta, pero es evidente que acude a este sitio a consumir sustancias narcóticas.

Entre su trance, aparentemente provocado por el consumo de estupefacientes Wilber dijo una realidad, «para sacarnos de aquí, hay que hacer esto de nuevo» manifestó molesto al momento de la prensa acceder al lugar, sintiendo que se le invadía su privacidad en un momento «sagrado» para él.

Este se queja de otros consumidores que acuden al lugar y hacen sus necesidades allí, provocando la insalubridad y el mal olor característico de este lugar.

Los sótanos y áreas comunes de mantenimientos de la piscina olímpica han sido tomadas como centros de acopio para indocumentados o personas sin lugar, que aprovechan la poca vigilancia y se hospedan en este lugar abandonado.

Sin mencionar el agua estancada que se produce en este lugar, convirtiéndolo en un criadero de tamaño industrial, que se puede convertir en un foco considerable de enfermedades.

Más allá del deterioro físico, la piscina olímpica de La Romana carga con una historia aún más dolorosa: la pérdida de vidas humanas.

El caso más impactante ocurrió el 19 de febrero de 2013, cuando los niños Santiago Carrión Jiménez, de nueve años, y Willy Álvarez Simó, de siete años, murieron ahogados en las aguas de la piscina abandonada.

Según los reportes de la época, ambos menores ingresaron al complejo junto a otros niños y terminaron cayendo al agua sin que nadie pudiera rescatarlos a tiempo.

La tragedia conmocionó a toda La Romana. Residentes de Villa San Carlos, los familiares y vecinos se congregaron en el lugar mientras voluntarios intentaban recuperar los cuerpos de los menores.

Sin embargo, lo más alarmante fue que aquellas muertes no fueron las primeras registradas en la instalación.

Informaciones publicadas en ese momento señalaban que, con esos fallecimientos, ascendían a cuatro los menores ahogados en la piscina durante los años posteriores a su abandono. Además, diversos testimonios indican que otras personas también habían perdido la vida en el lugar.

La recuperación de la piscina olímpica no representa únicamente una inversión en infraestructura deportiva. También significa saldar una deuda histórica con cientos de atletas que nunca pudieron desarrollar su talento en condiciones adecuadas y con una comunidad que ha visto cómo una obra concebida para el progreso terminó asociada al abandono y la tragedia.

Hoy, más de 25 años después de los Juegos Nacionales de La Romana 2000, la pregunta sigue siendo la misma: ¿seguirá la piscina olímpica siendo un símbolo del descuido institucional o llegará finalmente el momento de rescatar una instalación que alguna vez representó el futuro del deporte romanense?

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