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La Educación Física forma niños fuertes y seguros

Por Hilma Feliciano

EL SEIBO. Más que una simple asignatura escolar, la educación física representa una herramienta poderosa para el desarrollo integral de niños y niñas, con efectos directos en su salud, comportamiento y rendimiento académico.

Así lo asegura el maestro de educación física Jean Anubi Mercedes Pérez, quien defiende que esta disciplina debe practicarse desde edades tempranas para formar futuros ciudadanos sanos y responsables.

Según Mercedes, una práctica sistemática de la actividad física en la infancia no solo fortalece el cuerpo, sino también el carácter y la mente. “La educación física contribuye a formar niños emocionalmente estables, socialmente activos y con una actitud positiva hacia los retos del día a día”, explicó el docente, destacando que las clases deben integrar habilidades motrices, cognitivas y socio-afectivas de manera equilibrada.

El educador, con años de experiencia en el ámbito deportivo escolar, señala que uno de los mayores desafíos para los docentes del área es garantizar que cada sesión aborde los tres pilares fundamentales: el conceptual (qué se aprende), el procedimental (cómo se hace) y el actitudinal (con qué disposición se participa).

“Si falta alguno, la clase pierde su propósito integral”, advirtió.

Uno de los principales retos que enfrentan hoy los docentes del área, sostiene Mercedes, es lograr que cada sección de clases aborde de manera completa los tres enfoques fundamentales de la educación física actual: el conceptual (qué se aprende), el procedimental (cómo se hace) y el actitudinal (con qué disposición se participa).

Si alguno de estos elementos falta, “la clase no cumple su propósito integral”.Los beneficios de esta disciplina en la niñez están bien documentados. Estudios y experiencias docentes como las de Mercedes Pérez demuestran que los niños físicamente activos tienden a tener mejor salud, menor riesgo de obesidad, menos probabilidades de sufrir depresión, y un sistema inmunológico más fortalecido.

“También desarrollan mayor dominio motor, son más dinámicos y expresivos, y presentan una mejor disposición al trabajo en equipo”, añade.En el caso de las niñas, la educación física tiene un impacto particular. Las que practican una disciplina deportiva suelen mostrarse más seguras, confiadas y capaces de tomar decisiones con criterio. Este empoderamiento, según el maestro, se traslada también a sus entornos sociales y académicos, generando líderes con valores y capacidad de resolución.

Otro aspecto importante es la prevención. La educación física, como método preventivo, es vital para evitar enfermedades crónicas, problemas cardíacos y el sedentarismo, un mal que cada vez afecta a más jóvenes.

“Cuando un niño descubre la actividad física que le apasiona, se conecta con su bienestar y se aleja de prácticas nocivas para su salud”, subraya.No obstante, para que este impacto sea completo, es necesario el trabajo conjunto entre maestros, padres y la comunidad. Mercedes Pérez resalta el rol clave de los padres en motivar a sus hijos, inscribirlos en clubes deportivos, y mantenerlos activos más allá del horario escolar.

También sugiere que los docentes deben orientar a los niños según sus habilidades físicas y preferencias, y no imponer disciplinas que no despierten su interés.Además, destaca la importancia de los juegos recreativos y colaborativos como una vía para reforzar valores, estimular el pensamiento crítico y fomentar la inclusión.

En este sentido, el maestro hace un llamado a que los educadores estén preparados para trabajar con niños con necesidades especiales y que estos no sean excluidos del proceso formativo.“El trabajo colaborativo debe ser parte esencial de cada actividad. Cuando los estudiantes aprenden a resolver en equipo, a crear juntos y a apoyarse mutuamente, no solo se desarrollan físicamente, sino también como ciudadanos”, concluye.

Finalmente, el docente invita a padres, maestros y autoridades educativas a valorar más la educación física, no como un tiempo de juego, sino como una inversión en el futuro de nuestros jóvenes.

“Un niño que crece con disciplina deportiva, crece con responsabilidad, autoestima, autocontrol y salud”, dice Mercedes Pérez. “Por eso decimos que un cuerpo sano nos lleva a una mente sana”.

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