martes, abril 23, 2024
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Algo más que palabras

La resistencia del espíritu 

El espíritu de la novedad, como el de la resistencia, nos acompaña en cualquier época. Es la historia de un itinerario que hemos de recorrer conjuntamente, lo que nos exige unirse y reunirse, escucharse y envolverse de palabras compartidas, decidir sobre la melodía a tomar y resolver conflictos que puedan surgir en el corazón de los humanos. 

La persona, ahogada de mundanidad, deberá liberarse de esta cruel atmósfera y nacer a la poesía, aunque tenga que verter un río de lágrimas a diario, para reencontrarse con el ritmo del verso en los labios y con la cadencia de lo armónico, que es lo que verdaderamente nos da fuerzas para abrir todos los horizontes y soltar las cadenas que nos amortajan.

Nuestro signo de pertenencia es la vida; y, como tal, hemos de buscarla y amasarla desde la autenticidad de los mejores sueños, estando en paz con nosotros mismos y con la creación. Todas las guerras son destructivas, pues. Deberíamos tomar conciencia de ello. 

Desde hace una pila de años, cuando se creó la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa, esta no se había enfrentado a una crisis tan aguda como la guerra de Ucrania, asegura la ONU. Así es, el estado de confusión nos sorprende en cualquier momento y en cualquier esquina del camino; de ahí, lo importante que es hacer frente a situaciones nuevas, que nos impulsen ir hacia adelante y a no retroceder tampoco. Cualquier contienda, por tanto, es una regresión al estado salvaje.

Por otra parte, cada hostilidad es una invasión al valor humano. Únicamente después de haber analizado, conjuntamente los diversos contextos, podemos elevar los cimientos de la concordia, utilizando la munición de la mano tendida, a través del genuino verbo, que hemos de saber conjugarlo en todos los tiempos y para todas las edades. Lo importante es mantener la seguridad de lo verídico, tanto en nuestra mirada que ha de acariciar y no despreciar, como en nuestras acciones, que han de ser coherentes con el racimo natural del poema inspirador naciente en el alma. 

Al fin y al cabo, lo sustancial es resistir y detenerse, oír nuestro interior, que muchas veces es el que nos indica el camino justo a tomar. Desfallecer no tiene sentido, mientras tengamos savia; no lo olvidemos, además contamos con la esperanza como aliento.

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