- Publicidad -

Una herida en el pie puede convertirse en una emergencia para personas con diabetes

Por Hilma Feliciano

#Diabetes

EL SEIBO. El pie diabético es una de las complicaciones más delicadas de la diabetes mellitus. Aunque muchas personas viven con esta enfermedad, no siempre conocen los riesgos que puede implicar para los pies. Esta condición puede iniciar con signos leves, pero si no se atiende a tiempo, puede evolucionar hacia infecciones graves, amputaciones e incluso poner en riesgo la vida. Para comprender mejor este problema, la especialista en cirugía de pie diabético Katheryn Denisse Payán Díaz explica de manera clara y profesional los aspectos más importantes de esta condición.

¿QUÉ ES EL PIE DIABÉTICO?

Según Payán Díaz, el pie diabético es una complicación causada por niveles elevados de glucosa en la sangre durante un tiempo prolongado. Esta situación provoca dos alteraciones principales: la neuropatía diabética y la enfermedad arterial periférica. “La neuropatía hace que el paciente pierda sensibilidad, especialmente al dolor, por lo que puede lesionarse sin darse cuenta. Al mismo tiempo, la mala circulación impide que las heridas cicatricen adecuadamente”, explicó la especialista. Esta combinación crea un escenario de alto riesgo, donde pequeñas lesiones pueden evolucionar rápidamente hacia infecciones graves, aumentando la posibilidad de amputaciones y complicaciones mayores.

SIGNOS DE ALERTA Y FACTORES DE RIESGO

Entre los síntomas que no deben ignorarse están la pérdida de sensibilidad, hormigueo, ardor, heridas que no cicatrizan, inflamación, enrojecimiento, mal olor, callos con sangrado, sensación de pie frío o cambios en el color de la piel. Payán advierte que el riesgo es mayor en pacientes con neuropatía, enfermedad arterial periférica, antecedentes de úlceras o amputaciones, deformidades en los pies o enfermedades renales. “Estas personas deben tener un seguimiento más cercano, ya que cualquier lesión puede avanzar con mayor rapidez”, señaló.

PREVENCIÓN Y CUIDADOS

La especialista enfatizó la importancia de revisar los pies todos los días y acudir a controles médicos periódicos. “Los pacientes de alto riesgo deben evaluarse cada uno a tres meses, mientras que toda persona con diabetes debe realizar al menos una revisión anual”, indicó. Entre los errores más comunes se encuentran caminar descalzo, usar zapatos inadecuados, no secar bien los pies, cortar las uñas de forma incorrecta o manipular callos con cuchillas o productos químicos.

“Los remedios caseros no son recomendables, ya que pueden causar quemaduras o infecciones. El cuidado debe estar en manos de personal capacitado”, añadió. Ante cualquier herida, ampolla o cambio de color en el pie, la recomendación es acudir de inmediato a un centro de salud. Mientras se recibe atención médica, Payán recomienda no apoyar la zona afectada, cubrir la herida y evitar manipularla. “En caso de ampollas, no se debe retirar la piel, ya que sirve como protección natural”, explica. También aclara que no todas las heridas tardan en cicatrizar, pero cuando se combinan factores como la hiperglicemia, la mala circulación y la presión constante, el proceso puede volverse más lento y complicado.

TRATAMIENTO, RIESGOS Y REALIDAD

El tratamiento del pie diabético requiere un enfoque integral. No se trata de una sola intervención, sino del control simultáneo de la glucosa, las infecciones, la presión sobre el pie y las enfermedades asociadas. “Trabajar con un equipo multidisciplinario mejora significativamente los resultados”, afirma la especialista, destacando la participación de médicos, nutricionistas, cirujanos, podólogos y personal de rehabilitación. En cuanto a las amputaciones, explicó que la mayoría de las lesiones pueden evitarse si se detectan a tiempo. Sin embargo, en casos de infección grave, necrosis o falta de circulación, pueden ser necesarias para salvar la vida del paciente.

Las cifras también reflejan la magnitud del problema. Entre el 19 % y el 34 % de las personas con diabetes desarrollará una úlcera en el pie a lo largo de su vida, y aproximadamente el 50 % de los pacientes llega a consulta cuando la lesión ya está avanzada. Para la Dra. Payán, esto responde al aumento de la diabetes, el mal control de la enfermedad y factores como la hipertensión, la obesidad y el tabaquismo. “El pie diabético es un problema de salud pública en crecimiento, pero también es prevenible. La educación y el cuidado diario pueden marcar una gran diferencia”, concluyó.

Loading

Descubre más desde eltiempo

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo