EL SEIBO. La albañilería es un trabajo muy importante para el desarrollo de las ciudades y los campos. En la región Este de la República Dominicana, este oficio no solo ayuda a muchas familias a ganarse la vida, sino que también muestra cómo crecen las comunidades en lo económico y lo cultural.
Este reportaje tiene el objetivo principal de conocer mejor cómo se realiza la albañilería en esta parte del país, quiénes son las personas que se dedican a este trabajo, y qué dificultades y oportunidades encuentran en su día a día.
A través de entrevistas, Cristian Javier, un joven trabajador de la construcción en la región Este de la República Dominicana, contó cómo inició en la albañilería y expresó su visión sobre el proceso constructivo desde su experiencia en el campo, con el objetivo de mostrar una imagen clara y cercana de esta labor tan valiosa para el desarrollo de la región. La albañilería es clave para el avance del país, ya que permite construir edificios, casas y otras estructuras necesarias.
Con el tiempo, este trabajo ha pasado de ser algo artesanal a ser también una profesión que requiere conocimientos técnicos. Los albañiles, que son quienes hacen este trabajo, usan materiales como ladrillos, piedras, cal, arena, yeso y cemento para construir.
Por eso, los albañiles siempre buscan materiales de buena calidad, sobre todo en el tipo de cemento que usan, para que sus construcciones sean fuertes y duraderas. Existen tres tipos principales de albañilería, que se usan dependiendo del tipo de edificio que se quiera hacer y del diseño del proyecto.
Estos son: albañilería simple, albañilería armada y albañilería reforzada.
EXPERIENCIA
Cristian dijo que inició a trabajar en la albañilería al principio de la pandemia, una época difícil para muchos. En ese momento, lo hizo por necesidad, ya que fue la única oportunidad laboral que encontró. Sin embargo, con el tiempo, fue aprendiendo más y hoy se desempeña en todas las áreas de la construcción, desde la planificación hasta los acabados.
Cristian agregó que todo comienza con una buena planificación y un diseño adecuado. Es esencial definir el estilo de la vivienda, sus características y necesidades.
También se deben hacer estudios preliminares del terreno, ya que la seguridad y viabilidad del proyecto dependen de estos detalles. “Tener un plano bien definido es clave para que el proyecto tenga éxito,” afirma.
Además, recomienda revisar el terreno con cuidado antes de iniciar, asegurándose de que cumpla con los requisitos para una estructura estable. El tipo de construcción y los materiales a usar dependen de muchos factores, como el clima del lugar, el presupuesto del cliente, la durabilidad que se espera, el diseño deseado y el impacto ambiental.
“El acero y el hormigón son fundamentales,” dice Cristian. El acero por su resistencia y el hormigón por su capacidad de trabajar en conjunto con el acero en estructuras armadas. Lo ideal es implementar un sistema de control de calidad, desde la elección de los proveedores hasta las inspecciones finales. También destaca la importancia de tener una base sólida, con una profundidad adecuada para el tipo de suelo.
Menciona varios: “mala planificación, falta de permisos, materiales de baja calidad, fallas en la ejecución y poca comunicación entre los involucrados.” Primero, se debe preparar bien la superficie, eliminando materiales sueltos o imperfecciones.
Luego, usar los materiales correctos y aplicar buenas técnicas de construcción. Entre las herramientas más utilizadas, cita: martillo y clavos, cinta métrica, nivel, destornilladores, llaves inglesas, sierras, cinceles y escuadras.
“Los acabados deben ser duraderos, seguros, estéticos y ajustados al presupuesto,” explica. Además, hay que prestar atención a detalles como la impermeabilización, la eficiencia energética y la iluminación. Recomienda usar materiales impermeables y hacer mantenimientos regulares, además de cuidar que la estructura tenga una pendiente adecuada para evitar filtraciones.
Es necesario dirigir el agua lejos de la edificación, usar materiales impermeables, mantener limpios los desagües y asegurar buena ventilación en todos los espacios. “Sin duda, una buena planificación y asesoramiento profesional marcan la diferencia entre un buen trabajo y uno que traiga problemas,” concluye.
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