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Sheila Mercedes relata su lucha contra el cáncer en el Mes de la Mujer

Por Hilma Feliciano

EL SEIBO. En el marco de la conmemoración ayer, 8 de marzo, del Día Internacional de la Mujer, la historia de Sheila Sherimel Mercedes, diagnosticada con cáncer de pulmón, se presenta como un testimonio de fe, valentía y amor por su familia. Su vida se detuvo durante un año y medio a causa de la enfermedad, pero su determinación se mantuvo firme.

DIAGNOSTICO

Todo comenzó con síntomas que parecían inofensivos: una tos persistente, dificultad para respirar, cansancio al caminar y un dolor en el lado izquierdo del pecho. “Yo pensaba que era una gripe”, recuerda. Las molestias se intensificaban por las noches y hablar con otras personas se le hacía cada vez más difícil. Preocupada, acudió al médico. Tras varios análisis, una placa reveló una masa en el lado izquierdo. El diagnóstico fue un linfoma tipo B. “La neumóloga cuando vio la placa se asombró mucho y me preguntó si estaba segura de que esa placa era mía”, cuenta Sheila.

En ese instante supo que algo no estaba bien, aunque nunca imaginó que se trataba de cáncer. Al salir del hospital, con lágrimas y la placa en la mano, elevó una oración: “Señor, tú eres el que sabe lo que tengo, pero tú me darás fortaleza, sabiduría, paz y tranquilidad para aceptar la realidad y me darás la cura”. Lo más difícil de aceptar no fue el tratamiento ni el dolor físico, sino pensar en su hija y en su madre. “Pensé en ellas”, dice con la voz entrecortada.

Sin embargo, rendirse nunca fue una opción. “Nunca pasó por mi mente rendirme. Dije: si algunas han salido bien, yo también voy a salir bien, en el nombre de Jesús”. El proceso fue duro: 18 sesiones de quimioterapia y 30 de radioterapia. El tratamiento afectó su vida diaria. “Sí, afecta mucho, aunque uno no quiera. Mucho dolor de cuerpo, mucho cansancio, dificultad para hacer mis rutinas diarias. En la alimentación, ya mi forma de alimentarme es otra”. Reconoce que después de una experiencia así, una persona cambia por completo: “Realmente uno es otra persona”.

En medio de la batalla, el apoyo de su familia y amigos fue fundamental. “Eso fue lo más importante de todo el proceso. Sin mi familia y mis amigos creo que no lo habría logrado”. También su fe jugó un papel central. “Primero Dios me dio las fuerzas para enfrentarlo, luego el saber que mi hija me necesita”. Hoy, Sheila mira la vida desde otra perspectiva. “Ahora la veo de otra manera, demostrando más amor a tu familia y amigos. Saber que en un momento estás bien y en un minuto se te paraliza la vida por completo. A mí se me paralizó un año y medio”.

La experiencia le dejó una lección clara: vivir en armonía y en paz con todos. Su rutina ya no es la misma. “Mi vida ahora es muy diferente a como era antes. Voy al trabajo, al médico y hago algunas diligencias, y más nada. Me limito mucho de salir. Mejor dicho, no me gusta salir. Realmente la vida le cambia bastante a uno”.

En este Día Internacional de la Mujer, la historia de Sheila Mercedes recuerda que la fortaleza femenina no siempre se ve en grandes escenarios, sino en las batallas silenciosas que se libran día a día. Su testimonio es un homenaje a todas las mujeres que enfrentan el cáncer con valentía, fe y amor por quienes las rodean.

MUJER

Ayer, 8 de marzo la Organización Panamericana de la Salud celebró el Día Internacional de la Mujer bajo el lema Derechos, Justicia. Acción para Todas las Mujeres y Niñas. Con este eslogan se hizo un llamamiento a la acción para derribar todas las barreras que obstaculizan la igualdad en la justicia: leyes discriminatorias, protecciones jurídicas débiles y prácticas y normas sociales nocivas que erosionan los derechos de las mujeres y las niñas.

LA AUTOESTIMA DE LA MUJER

La caída del cabello y otros cambios físicos pueden tener un impacto profundo en la autoestima de las mujeres, sobre todo cuando están relacionados con enfermedades y tratamientos médicos, como la quimioterapia, según explicó el psicólogo clínico Eddy Alvarez en una reciente entrevista. Alvarez señaló que el efecto de estos cambios depende en gran medida del nivel de autoestima de cada mujer y de la posibilidad de recuperación. “Por ejemplo, las quimios tumban el pelo y se combina lo estético con el efecto de la enfermedad; tienden a deprimirse y aislarse”, explicó.

Además, destacó que el acompañamiento cercano de familiares y amigos es determinante para que la paciente pueda sobrellevar la situación y mantener su bienestar emocional. El especialista también advirtió sobre los efectos del cansancio extremo en la salud mental. “Someter el cuerpo a cansancio extremo nos daña de manera integral”, indicó.

Explicó que los seres humanos son bio-psico-sociales, y que la fatiga afecta no solo la parte física o biológica, sino también la psicológica y la relación con los demás. Respecto al papel de la familia en la recuperación, Alvarez subrayó que existen cuatro componentes principales en la recuperación de la salud mental o de cualquier patología: El médico – 25%, los medicamentos – 25%, el equipo de apoyo y la familia – 25% y el aporte del paciente – 25%.

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