Una investigación reciente realizada en Estados Unidos encontró que los adolescentes que perciben que sus padres o cuidadores prestan más atención a sus dispositivos electrónicos que a las interacciones familiares pueden sentirse menos apoyados emocionalmente y tener mayor inseguridad en sus relaciones.
El estudio, publicado en la revista Frontiers in Psychology, analizó las respuestas de 600 jóvenes de entre 12 y 17 años. Los investigadores evaluaron cómo la distracción causada por teléfonos móviles y otros dispositivos influye en la relación entre los adolescentes y sus cuidadores.
Los resultados muestran que los jóvenes que sienten que compiten con los dispositivos por la atención de sus padres tienen más probabilidades de desarrollar inseguridad emocional, dificultades para confiar en los demás y una tendencia a distanciarse de las relaciones cercanas.
La doctora Leana Wen, especialista en bienestar y profesora clínica de la Universidad George Washington, explicó que el estudio no mide cuántas horas pasan los padres usando el teléfono, sino la percepción que tienen los adolescentes sobre la atención que reciben en el hogar.
Según la experta, momentos cotidianos como interrumpir una conversación para revisar mensajes o utilizar el celular durante las comidas familiares pueden generar en los jóvenes la sensación de no ser escuchados o valorados.
Sin embargo, Wen aclaró que la investigación no demuestra que el uso del teléfono sea la causa directa de los problemas emocionales. Los autores señalan que pueden existir otros factores relacionados, como el estrés familiar, dificultades de comunicación o situaciones personales que influyan en la relación entre padres e hijos.
A pesar de ello, la especialista destacó que los resultados coinciden con otras investigaciones que resaltan la importancia de que los niños y adolescentes se sientan escuchados, acompañados y apoyados por los adultos responsables de su cuidado.
Frente a esta realidad, los expertos recomiendan establecer momentos libres de dispositivos en el hogar, especialmente durante las comidas, actividades familiares y antes de dormir. También sugieren que los padres expliquen cuándo necesitan utilizar la tecnología por motivos laborales y reserven espacios para compartir con sus hijos sin interrupciones.
Los especialistas concluyen que el objetivo no es eliminar el uso de los teléfonos móviles, sino encontrar un equilibrio que permita aprovechar la tecnología sin afectar la comunicación y los vínculos familiares.
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