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Exposición constante al sol en el país incrementa la necesidad de prevención

Por Hilma Feliciano

EL SEIBO. La constante exposición al sol en la República Dominicana, característica de su ubicación en el Caribe, se ha convertido en un factor de riesgo importante para la salud de la piel de sus habitantes. A lo largo de todo el año, los niveles de radiación ultravioleta (UV) se mantienen elevados, lo que incrementa la probabilidad de sufrir daños cutáneos si no se toman las medidas adecuadas de protección. Aunque muchas personas asocian el sol únicamente con calor o actividades al aire libre, especialistas advierten que sus efectos pueden ser más perjudiciales de lo que se percibe a simple vista.

Entre las consecuencias más comunes de la exposición prolongada a los rayos solares se encuentran la aparición de manchas, enrojecimiento intenso, ampollas, aumento de la temperatura corporal y deshidratación. Estos efectos pueden presentarse en poco tiempo, especialmente cuando no se utiliza protección adecuada. En este contexto, el cuidado de la piel deja de ser un asunto meramente estético para convertirse en una necesidad de salud.

CUIDADO DE LA PIEL

La dermatóloga Leidy Zorrilla, del Instituto Dermatológico Dominicano y Cirugía de Piel Dr. Huberto Bogaert Díaz, explica que el primer paso para proteger la piel es conocer sus características. Identificar si se trata de una piel grasa, mixta o seca permite elegir los productos correctos y establecer una rutina adecuada. Según señala, en la población dominicana predominan las pieles mixtas y grasas, lo que influye en el tipo de cuidado que se debe aplicar diariamente.

Aunque cualquier persona puede verse afectada por la radiación solar, quienes tienen la piel más clara suelen ser más vulnerables y, por tanto, tienden a cuidarse con mayor frecuencia. Sin embargo, esto no significa que el resto de la población esté exenta de riesgos. La exposición continua sin protección puede generar daños acumulativos con el paso del tiempo.

En cuanto a la rutina básica de cuidado, la especialista recomienda el uso de un limpiador facial acorde al tipo de piel, seguido de una crema hidratante y, como elemento esencial, el protector solar. Este último debe tener un factor de protección de 50 o más y aplicarse varias veces al día, especialmente si la persona se encuentra expuesta al sol durante largos periodos. El uso constante de estos productos ayuda a reducir significativamente los efectos negativos de la radiación.

MITOS Y CUIDADOS ESPECIALES

Los niños y adolescentes requieren una atención especial, ya que su piel es más sensible y puede reaccionar con mayor intensidad ante los rayos UV. Por esta razón, es fundamental inculcar hábitos de protección desde edades tempranas, garantizando así un mejor cuidado a largo plazo. También persisten algunas creencias erróneas en torno a la protección solar. Una de las más comunes es pensar que el uso de ropa de manga larga es suficiente para evitar el daño solar. No obstante, la especialista aclara que los rayos UV pueden atravesar ciertos tejidos, por lo que esta medida no sustituye el uso de protector solar. Asimismo, destaca que no es recomendable utilizar el mismo producto para el rostro y el cuerpo, ya que cada zona tiene necesidades diferentes.

EFECTOS DEL SOL EN EL CABELLO

Más allá de la piel, el cabello también sufre las consecuencias de la exposición solar excesiva. El cuero cabelludo puede quemarse, especialmente en personas con poco cabello o calvicie, lo que puede derivar en resequedad y fragilidad capilar. Además, los rayos UV afectan la queratina, una proteína esencial del cabello, debilitando su estructura y haciéndolo más propenso a romperse y a desarrollar puntas abiertas. El sol también puede alterar el color del cabello, sobre todo en aquellos que han sido teñidos, dejándolos opacos y sin brillo. La pérdida de hidratación es otro de los efectos frecuentes, lo que provoca que el cabello luzca seco y sin vida.

En personas con cabello rizado o con tendencia al frizz, el calor y la radiación solar intensifican el encrespamiento al eliminar la humedad natural. A pesar de estos efectos negativos, la exposición moderada al sol puede aportar ciertos beneficios, como la producción de vitamina D, necesaria para la salud general del cuerpo, y la regulación de los ciclos de sueño.

Sin embargo, los especialistas coinciden en que el equilibrio es clave, ya que el exceso puede resultar perjudicial. En definitiva, adoptar una rutina de cuidado diario y tomar medidas preventivas frente a la exposición solar es fundamental para preservar tanto la salud de la piel como la del cabello. En un entorno donde el sol forma parte del día a día, la prevención se convierte en la herramienta más efectiva para evitar daños a corto y largo plazo.

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