Un terremoto de magnitud 9,0 sacudió el noreste de Japón y provocó un enorme tsunami que golpeó la costa del país.
Las olas llegaron pocos minutos después del terremoto y alcanzaron varios metros de altura en diferentes zonas.
El tsunami arrasó ciudades y pueblos costeros, destruyendo viviendas, carreteras y otras infraestructuras.
Uno de los lugares más afectados fue la prefectura de Fukushima, donde el tsunami inundó la central nuclear de Fukushima Daiichi y provocó uno de los accidentes nucleares más graves de la historia.
El desastre dejó más de 18.000 personas muertas o desaparecidas y obligó a cientos de miles de habitantes a abandonar sus hogares. Japón inició posteriormente una enorme operación de rescate y reconstrucción.
El terremoto y el tsunami del 11 de marzo de 2011 quedaron marcados como uno de los acontecimientos más trágicos de Japón y demostraron la enorme fuerza destructiva que pueden tener los tsunamis.
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