Higüey. Aunque muchos usuarios creen que al apagar un televisor, un cargador o cualquier equipo electrónico dejan de consumir electricidad, la realidad es distinta debido a la existencia de la llamada «energía fantasma» o consumo en espera, un gasto silencioso que puede reflejarse en la factura eléctrica mensual.
Este fenómeno ocurre cuando los aparatos permanecen conectados al tomacorriente aun estando apagados. Equipos como televisores, microondas, computadoras, impresoras, consolas de videojuegos y cargadores continúan demandando pequeñas cantidades de energía para mantener funciones internas, como relojes digitales, luces indicadoras o sistemas de encendido rápido.
De acuerdo con expertos en eficiencia energética, este consumo puede representar entre un 5 % y un 10 % del gasto eléctrico de una vivienda, dependiendo de la cantidad de equipos conectados y de sus características tecnológicas.
Un técnico electricista de Higüey que trabaja para una empresa contratista al servicio de una distribuidora de electricidad confirmó la realidad de este fenómeno. El trabajador conversó con este semanario bajo condición de anonimato por razones personales.
«Muchas personas piensan que un aparato apagado no consume nada, pero eso no siempre es así. Cuando realizamos inspecciones o revisiones técnicas encontramos viviendas con numerosos equipos conectados permanentemente. Individualmente el consumo parece mínimo, pero al sumarse durante todo el mes puede influir en el gasto energético del hogar», explicó.
El técnico indicó que los televisores modernos, decodificadores de cable, routers de internet y cargadores que permanecen conectados las 24 horas suelen ser algunos de los principales responsables de este consumo oculto.
Además, recomendó adquirir electrodomésticos con certificaciones de eficiencia energética, ya que estos suelen registrar menores niveles de consumo en modo de espera.
Asimismo, señaló que una de las medidas más efectivas para reducir la energía fantasma consiste en desconectar los equipos que no estén en uso o utilizar regletas con interruptores que permitan cortar completamente el suministro eléctrico.
Agregó que mantener aparatos enchufados de forma permanente no solo incrementa el consumo energético, sino que también puede representar un riesgo para la seguridad del hogar.
Explicó que equipos defectuosos, sobrecalentados o expuestos a variaciones de voltaje pueden provocar cortocircuitos e incluso incendios, especialmente cuando se trata de cargadores, extensiones eléctricas o electrodomésticos antiguos. Por ello, recomendó desconectar los dispositivos que no estén siendo utilizados y realizar revisiones periódicas de las instalaciones eléctricas para prevenir accidentes.
Aunque la energía fantasma no representa por sí sola un gasto excesivo, su acumulación constante puede traducirse en un aumento innecesario del consumo eléctrico anual. Por ello, fomentar hábitos de ahorro energético y conocer el funcionamiento de los equipos electrónicos se convierte en una herramienta importante para reducir costos y promover un uso más responsable de la electricidad.
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