El bosque de piedras donde no es posible andar descalzo

Existen rutas de aproximadamente hora y media que conducen a miradores

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PUNTA CANA, RD. «Tsingy», en la lengua de Madagascar, significa «el lugar donde no es posible andar descalzo». Esta denominación cobra todo el sentido cuando se observa aunque sea una pequeña parte de este inmenso paraje de pináculos calcáreos, dejando al viajero sin necesidad de mayores explicaciones.

En Madagascar, específicamente en la parte central de su litoral occidental, se encuentra el Parque Nacional Tsingy de Bemaraha, extendiéndose sobre 150,000 hectáreas. Este paisaje geológico, tan espectacular como surrealista, ha sido reconocido como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Este singular bosque de agujas de piedra caliza tiene sus orígenes hace 200 millones de años, resultado del ascenso del suelo de un lago a la superficie por el movimiento tectónico de las placas.

El diseño actual del lugar ha sido esculpido por las inclementes lluvias estacionales a lo largo de milenios, convirtiéndolo en un laberinto de pináculos que representa uno de los karsts más impresionantes del mundo. Aquí, las agujas varían en altura desde los 5 hasta los 80 metros, y la vegetación se aferra a los lugares más improbables en busca de luz solar, bloqueada por estas gigantescas formaciones de piedra.

La fauna local, incluidas hasta once especies de los carismáticos lémures de Madagascar, se ha adaptado a vivir entre estas agujas rocosas, encontrando refugio y alimento entre las grietas y cañones formados por el agua y el viento, mostrándose tímidamente a los visitantes. La única forma de explorar el Tsingy es a pie. Para aquellos menos acostumbrados a la escalada o con movilidad reducida, se recomienda visitar el «Pequeño Tsingy» en la sección sur, donde las formaciones son más bajas y el terreno menos complejo. Existen rutas de aproximadamente hora y media que conducen a miradores ofreciendo vistas panorámicas del entorno, limitado por el tranquilo río Manambolo.