Con la llegada del invierno, el frío y el aire seco pueden afectar seriamente la piel, especialmente en la cara y las manos. La baja humedad y el uso constante de calefacción pueden causar resequedad, irritación, descamación e incluso grietas.
Según expertos del laboratorio dermatológico La Roche Posay, en invierno los vasos sanguíneos de la piel se contraen, lo que dificulta que los nutrientes y el oxígeno lleguen a la dermis. Además, se acumulan más células muertas, dejando la piel tirante y áspera. Las duchas con agua muy caliente también eliminan los aceites naturales que protegen la piel, haciendo que esta se vuelva más sensible.
Consejos para mantener tu piel hidratada y sana:
- Hidrátate todos los días: Usa cremas adecuadas para tu tipo de piel, con ingredientes como ácido hialurónico, ceramidas, manteca de karité o glicerina. Lo mejor es aplicarlas justo después de bañarte y no temer hidratarte más de dos veces al día si tu piel lo necesita.
- Evita el agua muy caliente: Prefiere duchas tibias de menos de 10 minutos para no resecar tu piel.
- Usa protector solar: Aunque el sol se sienta menos fuerte, los rayos UV siguen afectando la piel. Aplica protector solar especialmente si vas a estar al aire libre.
Con estos cuidados sencillos, tu piel se mantendrá más suave, hidratada y protegida durante toda la temporada fría.
![]()


