HIGÜEY. El uso de anticonceptivos hormonales en perros y gatos sigue siendo común en distintos sectores del país. Muchos propietarios los utilizan para evitar la reproducción no deseada. Sin embargo, médicos veterinarios advierten que estos productos representan un alto riesgo para la salud de las mascotas.
Estas sustancias, diseñadas para inhibir el celo, pueden provocar efectos secundarios severos. El peligro aumenta cuando se aplican de manera repetida o sin supervisión profesional.
Los anticonceptivos más usados en animales de compañía se presentan en forma de inyecciones o pastillas. Están compuestos por hormonas como progestágenos y estrógenos. Aunque su objetivo es evitar la gestación, alteran el equilibrio hormonal natural. Esa alteración provoca trastornos a corto y largo plazo.

Entre las consecuencias más frecuentes están la piometra, los quistes ováricos y los cambios de comportamiento. También se reportan aumento de peso y problemas dermatológicos.
Uno de los riesgos más graves es la aparición de tumores mamarios y uterinos, sobre todo en hembras.
Estudios veterinarios indican que la exposición prolongada a hormonas sintéticas incrementa de forma importante la posibilidad de cáncer. Esta enfermedad compromete la calidad de vida y puede ser mortal si no se detecta a tiempo.
En los machos, aunque se usan menos estos productos, también se han registrado efectos adversos. Entre ellos figuran alteraciones prostáticas y cambios en la conducta.
Los veterinarios insisten en que ningún anticonceptivo hormonal es seguro para un uso prolongado. Los beneficios aparentes no compensan los riesgos reales.
Ante esta situación, los expertos recomiendan la esterilización quirúrgica. La castración y la ovariohisterectomía son los métodos más seguros y eficaces para controlar la reproducción en perros y gatos.
Además, previenen camadas no planificadas y reducen el riesgo de varios tipos de cáncer y enfermedades hormonales. También contribuyen a disminuir la población de animales en abandono, un problema creciente en el país.
Los especialistas piden a los dueños de mascotas que eviten la automedicación. Recomiendan buscar orientación profesional antes de administrar cualquier fármaco. Advierten que muchos anticonceptivos se venden sin control estricto, lo que aumenta el riesgo de un uso irresponsable.
Las organizaciones protectoras de animales llaman a la concienciación ciudadana. Recuerdan que la salud y el bienestar de las mascotas deben ser una prioridad.
Informarse, acudir al veterinario y elegir métodos seguros de control reproductivo pueden marcar la diferencia entre una vida sana y años de sufrimiento para perros y gatos.
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