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Amapolas, cuevas y atabales: la esencia cultural que distingue a Vicentillo

Por Hilma Feliciano

EL SEIBO. En el año 2006, mediante la Ley 208-06, San Francisco y Vicentillo fueron unidos para formar un Distrito Municipal perteneciente a Santa Cruz de El Seibo. Desde entonces, la comunidad ha crecido poco a poco, convirtiéndose en uno de los territorios rurales más productivos y llamativos de la región Este.

Rodeado por montañas de la Cordillera Oriental, el distrito ofrece un clima fresco y paisajes que impresionan a cualquiera que lo visite. Allí, la naturaleza parece mezclarse con la historia.

CUEVAS Y EL MISTERIO DEL PASADO
Uno de los mayores tesoros de la zona son las cuevas taínas, espacios que guardan parte del pasado indígena de la isla. Entre las más conocidas están las cuevas Doña Ana y Yabón, famosas por sus formaciones rocosas y por las pinturas y piezas talladas por los primeros habitantes del territorio.

También destacan las cuevas Sixto y Yael, en la comunidad de Palo Seco, donde todavía pueden encontrarse rastros de la cultura taína. Estos lugares representan una gran oportunidad para el ecoturismo y la espeleología en la provincia.

Pero si hay algo que convierte a Vicentillo en un paisaje único, son sus amapolas de sombra, conocidas localmente como «mapolo». Cada año, entre finales de enero y principios de marzo, las montañas cambian de color cuando estos árboles florecen.
Desde la carretera Vicentillo-Yabón, el paisaje parece una pintura natural.

El rojo y naranja de las amapolas contrasta con el verde de los bosques, los cacaoales y los cafetales, creando una vista impresionante que atrae visitantes de distintos lugares del país.

La amapola de sombra, cuyo nombre científico es Erythrina poeppigiana, es utilizada principalmente para dar sombra a cultivos de cacao y café. Aunque hoy forman parte del atractivo turístico de la comunidad, estos árboles existen en la zona desde hace más de 60 años.

Muchos habitantes recuerdan que después del paso del ciclón Georges, en 1998, la cantidad de amapolas aumentó notablemente. Se cree que los fuertes vientos y las corrientes de agua ayudaron a dispersar las semillas por las montañas de Vicentillo.

LOS ATABALES Y EL CHOCOLATE
Además de sus paisajes, la comunidad conserva vivas sus tradiciones culturales. Una de las más importantes es la celebración de los palos o atabales, una expresión folklórica cargada de música, baile y espiritualidad.

Las fiestas de atabales suelen realizarse para honrar santos católicos o recordar familiares fallecidos. Entre las celebraciones más conocidas están las fiestas de los Vilorio, cada 3 de mayo, en honor a la Santísima Cruz, y las fiestas de los Peguero en el mes de junio.

Cuando suenan la tambora y el güiro, hombres y mujeres bailan con movimientos suaves y elegantes que forman parte de la identidad cultural de San Francisco-Vicentillo.
Otro de los grandes atractivos de la zona es el chocolate. En la comunidad de Yabón nació el proyecto conocido como Tours de Chocolate, impulsado en el año 2009 por Conacado junto a la Asociación de Mujeres Esperanzas Unidas.

La iniciativa surgió como una forma de ayudar a los productores a generar ingresos adicionales, especialmente cuando fenómenos naturales afectaban las cosechas.
Hoy, los visitantes pueden conocer de cerca todo el proceso artesanal del chocolate: desde la mazorca hasta la elaboración de distintos productos derivados.

En la ruta se producen vino de cacao, cocoa, chocolate en bola, manteca, bombones, mermeladas y cacao granulado. Muchos turistas extranjeros quedan sorprendidos al ver por primera vez una mazorca y descubrir cómo se transforma en chocolate.

La Asociación de Mujeres Esperanzas Unidas se ha convertido en uno de los pilares del desarrollo comunitario de San Francisco-Vicentillo. Con más de 60 socias, el grupo trabaja en la elaboración de productos artesanales y en el fortalecimiento del turismo local.

Aunque el ecoturismo todavía se encuentra en crecimiento, las autoridades locales trabajan para desarrollar nuevos proyectos. Entre ellos se encuentran la creación de microempresas turísticas, mejoras en caminos y accesos, señalización y acondicionamiento de los atractivos naturales.

Además, con apoyo de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo, se puso en marcha el programa “San Francisco-Vicentillo Verde”, enfocado en la gestión de residuos sólidos, reciclaje y protección del medio ambiente.

San Francisco-Vicentillo es una tierra de montañas, chocolate, cuevas y cultura viva. Un destino donde la naturaleza y las tradiciones todavía conservan su esencia.

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