PUNTA CANA. En el marco de las Reuniones de Primavera del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial ha presentado sus informes semestrales de actualización económica por regiones, donde se destaca una clara desaceleración del crecimiento económico a nivel mundial.
Las proyecciones apuntan a que América Latina y el Caribe será la región con el menor dinamismo, mientras que otras zonas como Asia Meridional y África enfrentan desafíos fiscales, estructurales y sociales para sostener su desarrollo. AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE La región de América Latina y el Caribe enfrenta un panorama preocupante.
Según el informe, se espera que el crecimiento regional alcance apenas un 2,1 % en 2025 y un 2,4 % en 2026, lo que convierte a esta región en la de más lento crecimiento del mundo. Esta proyección representa un claro retroceso respecto a otras economías en desarrollo, y se atribuye principalmente a la baja inversión, el entorno externo inestable y el elevado nivel de deuda. A pesar de que varios países han logrado contener la inflación, los déficits fiscales continúan siendo motivo de alerta.
De hecho, se proyecta que la relación entre deuda pública y producto interno bruto (PIB) alcanzará el 63,3 % en 2024, frente al 59,4 % registrado en 2019, evidenciando una tendencia creciente que puede comprometer las finanzas públicas y limitar el margen de maniobra de los gobiernos ante nuevas crisis. ASIA MERIDIONAL En Asia Meridional, las perspectivas tampoco son alentadoras. El crecimiento regional se desacelerará al 5,8 % en 2025, una disminución de 0,4 puntos porcentuales con respecto a las previsiones de octubre de 2024.
El informe destaca que la región ha sido golpeada por múltiples conmociones en la última década, lo que ha dejado a varios países con escasos mecanismos de amortiguación fiscal. El Banco Mundial recomienda a los gobiernos de la región intensificar la movilización de ingresos internos para reforzar las posiciones fiscales debilitadas. Aunque las tasas impositivas en Asia Meridional superan el promedio de otras economías en desarrollo, los ingresos tributarios continúan siendo bajos.
Se proponen reformas como la simplificación de los códigos fiscales, la eliminación de vacíos legales y el fortalecimiento de la fiscalización como medidas clave para mejorar la eficiencia del sistema tributario. ÁFRICA SUBSAHARIANA El informe Africa’s Pulse revela que, a pesar de la incertidumbre global, el crecimiento económico de África Subsahariana muestra cierta resiliencia, con un crecimiento estimado del 3,5 % para 2025 y una aceleración al 4,3 % para 2026 y 2027.
Esta mejora estará impulsada principalmente por el consumo privado y la inversión privada, favorecidos por la disminución de la inflación y la estabilización de los tipos de cambio. Sin embargo, persisten grandes desafíos estructurales. Las naciones ricas en recursos naturales y aquellas afectadas por conflictos siguen creciendo a un ritmo más lento. Además, la región enfrenta dificultades para reducir la pobreza y generar empleos de calidad para su creciente población joven. En respuesta, el Banco Mundial insta a los gobiernos a centrarse en políticas que impacten directamente la vida de sus ciudadanos, tales como la mejora en la prestación de servicios públicos y la promoción de mercados más competitivos y transparentes.
EUROPA Y ASIA CENTRAL En las economías en desarrollo de Europa y Asia Central, el crecimiento promedio se desacelerará a un 2,5 % en el período 2025-2026. El informe señala que, para salir del estancamiento económico, la región debe potenciar el dinamismo del sector privado, mejorar el entorno para los negocios y fomentar el emprendimiento.
Entre las recomendaciones figuran la necesidad de impulsar inversiones en capacitación laboral, facilitar el acceso al crédito de largo plazo para emprendedores y rediseñar las políticas públicas para apoyar a empresas emergentes antes que, a las empresas estatales, muchas veces menos eficientes. Este enfoque es vital para que estas economías de ingreso medio puedan alcanzar la categoría de ingreso alto y aumentar su resistencia frente a nuevas crisis globales.
ORIENTE MEDIO Y ÁFRICA DEL NORTE Finalmente, el informe sobre Oriente Medio y África del Norte (MENA) indica que la región creció apenas un 1,9 % en 2024, muy por debajo del potencial necesario para mejorar los niveles de vida. Una de las principales causas identificadas es la baja productividad, asociada a un sector privado que se percibe como poco dinámico y vulnerable a las perturbaciones económicas.
Para cambiar esta realidad, el informe propone que los gobiernos de la región reconsideren su rol frente a los mercados, mejoren la competencia, modernicen el entorno empresarial y promuevan el uso eficiente del talento humano. También se alienta a adoptar mejores prácticas de gestión empresarial y facilitar el acceso a información de calidad para tomar decisiones más acertadas.
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