Australianos desarrollan polvo para eliminar plástico del agua

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AUSTRALIA. Los datos que ofrece Greenpeace son demoledores: cada año, llegan ocho millones de toneladas de basura a los océanos. Esto, además de poner en riesgo la vida marina, también pone en riesgo nuestra salud al acabar ingiriendo microplásticos. Ante esta problemática, científicos australianos han decidido desarrollar este material para tratar de paliar la situación.

El polvo se ha elaborado con nanomateriales que contienen hierro. De este modo, atrae los microplásticos sin dejar residuos de otras sustancias contaminantes. Lo sorprendente es que en tan solo una hora, es capaz de erradicar los plásticos presentes.

Al mezclarse con el agua, el polvo permite después emplear imanes que eliminan los microplásticos y sustancias contaminantes. Se trata de un proceso más rápido y económico que otros métodos que ya se venían aplicando. Además, no deja residuos ni perjudica al ecosistema.

Una rápida alternativa aplicable a mayor escala La investigación ha sido publicada en la revista científica Chemical Engineering Journal, donde se afirma que ha sido probada con éxito. Tras este ensayo en laboratorio, los investigadores se plantean la posibilidad de elevarlo a mayor escala.

La idea es que se pueda aplicar también a plantas de tratamiento de aguas residuales. De esta forma, se ahorrarían costes y se aceleraría un proceso que normalmente suele tardar días. Los investigadores afirman que esta sustancia podría acabar con millones de toneladas anuales de plástico y microplásticos.

Solo en España, el 50% de los plásticos que llegan a los sistemas de gestión de residuos terminan en vertederos sin ser reciclados. De hecho, gran parte terminan en las vías fluviales y en los océanos a través de los sistemas de drenaje de aguas en zonas urbanas.

El plástico es una sustancia que puede tardar más de 400 años en descomponerse, por lo que urge encontrar una solución. Sin duda, esta buena noticia nos hace creer que es posible estar más cerca de conseguir océanos y ríos libres de contaminación. Fuente | El Correo