Punta Cana. La práctica de la meditación podría influir positivamente en la actividad de genes vinculados al envejecimiento y al estrés, de acuerdo con recientes investigaciones científicas que analizan su impacto a nivel molecular.
Los estudios señalan que el estrés crónico activa procesos inflamatorios en el organismo, relacionados con el deterioro celular.
En este contexto, la meditación contribuiría a regular estas respuestas, disminuyendo la inflamación y favoreciendo mecanismos de protección en las células.
Asimismo, se ha observado que esta práctica puede incidir en la expresión genética asociada a enfermedades crónicas, al tiempo que promueve un envejecimiento más saludable.
Entre los hallazgos, también se destaca su posible efecto en la actividad de la telomerasa, enzima clave para la estabilidad del ADN y la preservación de los telómeros.
En conjunto, la evidencia sugiere que la meditación no solo aporta beneficios para la salud mental, sino que también podría desempeñar un papel relevante en la regulación biológica del envejecimiento.
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