Las decepciones también pueden ser lecciones de vida

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VERÓN. La decepción es un sentimiento de tristeza o angustia que siente una persona como resultado de un hecho que lo afecta emocionalmente. Aquello que genera la decepción puede ser un engaño, una traición o un fracaso. Puede tratarse de algo que le afecta directamente o no, como así también estar  relacionado a sí mismo o a otra persona.

Puede darse dentro de una pareja cuando existe por ejemplo un engaño o entre amigos. Un ejemplo de ello sería la decepción de una persona cuando su amigo cuenta a otro un secreto que le confió. En este caso la traición o desilusión sería la que genera esa tristeza.

Dentro de una familia es muy posible que existan decepciones. Es habitual por ejemplo, que ésta se manifieste por parte de los hijos hacia sus padres. Muchas veces los niños crecen con una imagen demasiado perfecta de los padres que al crecer  cambia. Ésto puede derivar en una decepción.

La decepción puede generarse por el modo en que una persona se conduce en las diferentes situaciones que vive. En ocasiones se suelen poner demasiadas expectativas en algo o alguien y ésto lleva a la decepción cuando esas expectativas no se ven satisfechas.

Una persona puede sentir decepción de otra cuando había puesto en ella demasiadas esperanzas. Puede por ejemplo, un padre sentir decepción de un hijo por no haber logrado algo, un jefe sentir decepción de su empleado por fracasar en cierto proyecto.

Cuando alguien pone las expectativas muy altas en relación a cierto proyecto y confía en que todo saldrá perfecto, puede decepcionarse al ver que no resulta o que sale mal. Una persona ansiosa o incluso demasiado perfeccionista suele decepcionarse más fácilmente que una persona más relajada y menos exigente.

En estos casos es recomendable la visita a un profesional de la salud mental.

Fuente Externa