lunes, junio 17, 2024
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Un ente abierto

Por: Jesús A. Fernández Olmedo

Vamos de terror en terror, en algún momento fue, por comenzar por alguno, los comunistas fueron el terror, después los terroristas, luego el terror le pusieron el nombre de coronavirus, más tarde Ucrania, ahora Palestina y así siguiendo.

 El sistema funciona a base de miedo, terror y muerte. No conoce ni de momento quiere otra forma. Deben de existir muchas formas de vida diferentes en el universo, distintas a la que conocemos, pero en el sistema en el que estamos inmersos no suele aceptar la vida como evolución, como primicia de algo bueno que va a ocurrir.

Su interés es matar y acabar con los conflictos de la única forma que sabe: matando, eliminando seres humanos. El género homo, mal llamado homo sapiens porque de sabio nada tiene, en términos genéricos, a excepción de ciertas personas, no ha logrado superar la violencia que reside dentro de sí y siempre está imponiéndose por encima del otro ser que es igual a él, pero que solo basta una pequeña diferencia de sexo, religión, poder económico, vestimenta, posición política, etc. para que él se quiera imponer por encima del otro. Solo quiere poder sobre los demás, es todavía un gorila con ametralladora.

No conoce el perdón, la compasión, la amabilidad, la cordialidad, la ayuda solidaria, en su vida cotidiana. Es necesario que al hombre actual alguien o algo le calme los humos que tiene envalentonado y señor de todo. ¿Alguno de nosotros se ha planteado algún día de qué modo sería ir más allá de lo práctico en nuestra vida?, ¿Qué sentido tiene ir siempre a lo de uno? No pensar en el otro y nada más que en uno mismo, como si uno fuera el centro de la vía láctea y todos los demás giraran alrededor.

Así generamos una vida vacía, vacua y sin sentido que acaba lógicamente al cabo de los años, en el absurdo, y comenzamos a perder brillo en nuestras vidas. Vale estas notas de hoy como reflexión por si esta semilla germina en algún ser que quiere buscar ese despertar y esa entrada en el nuevo mundo, un mundo donde todos caben. Desde esta mirada renovada quizás podamos emprender así un viaje hacia las estrellas.

Sin Tapujos

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