Tomo la palabra

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Excelente gobierno
Danilo Cruz Pichardo
danilocruzpichardo@gmail.com


Es innegable que el doctor Joaquín Balaguer fue un presidente constructor, que levantó
escuelas, carreteras, puentes, edificios de apartamentos y de oficinas, presas,
hospitales, instalaciones deportivas, entre otras, pero esas grandes obras quedaron
empañadas por las violaciones a los derechos humanos cometidas en los famosos 12
años, donde miles de jóvenes fueron asesinados, decenas desaparecidos y exiliados y
cientos fueron encarcelados.

Balaguer atribuía, de forma cínica, el terror político a sectores incontrolables, pero era
precisamente él que estimulaba la politización de las Fuerzas Armadas y la creación de
un organismo paramilitar y criminal como la “Banda Colorá,” ideado y protegido por
Enrique Pérez y Pérez, desde la jefatura de la Policía Nacional.

No hubo libertades políticas y ante un escenario tan desfavorable el Partido Revolucionario Dominicano, principal de oposición, tuvo que abstenerse en los certámenes de 1970 y 1974, a pesar de contar con la aprobación de la mayoría de los electores. Balaguer jamás debió ser declarado “padre de la democracia.”

El verdadero padre de la democracia dominicana es don Antonio Guzmán Fernández,
quien gobernó al país durante el período 1978-1982. Tan pronto llegó a la jefatura del
Estado puso en retiro a decenas de militares asesinos, despolitizó a las Fuerzas
Armadas y Policía Nacional, aprobó que el nuevo Congreso Nacional derogara la ley
que prohibía la práctica del comunismo, se permitió el ingreso de todos los exiliados,
los presos políticos fueron excarcelados y ningún dominicano fue perseguido por
razones ideológicas.

Guzmán dio el primer ejemplo de que con enemigos no se gobierna, que fue el error
cometido por Juan Bosch, al llegar al poder el 27 de febrero de 1963, al dejar a todos
los generales trujillistas en sus respectivos puestos, a pesar de que la Constitución de
República de 1963 establecía que en calidad de presidente era el comandante en jefe
de las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional y estaba facultado, por consiguiente, a
poner en retiro a los enemigos de la democracia enquistados en los cuartales
dominicanos.

Pese a que a partir de 1978 los precios del petróleo subieron, mientras el del azúcar
bajó, lo que provocó déficit en la balanza comercial, don Antonio incrementó el salario
mínimo de 60 a 125 pesos mensuales, sin alteración de la tasa de cambio. ¿Cómo lo
logró? Reduciendo a cero los niveles de corrupción pública. El primer acto de
irregularidad se produjo en el Instituto del Algodón, cuyo director era compadre del
presidente, siendo debidamente sancionado con destitución y apresamiento.