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Lo que se dice

Por Redacción El Tiempo

NI UNA COSA NI LA OTRA

Según las malas lenguas, la indignación de los seibanos no cabe en el pueblo. La gente grita engaño y pide lo que se le prometió. Después de más de 25 años de espera por su tan anhelada Casa de la Cultura, supuestamente les salieron con un pequeño auditorio que, encima de todo, ni siquiera será para la comunidad, sino un espacio extra para la UASD, que, por demás, no tiene recinto en esa localidad y no han podido juntar ni 100 estudiantes para abrir uno, según se rumorea. Todo parece indicar que, como siempre, los seibanos se quedan oliendo dónde guisan y con la boca untada de huevo.

PURA FACHADA

Gracias a innumerables remiendos, el hospital de El Seibo sigue en pie, pero la gente comenta que «es solo bonito por fuera». Pero si te das una vuelta por los pasillos, no se puede esconder el deterioro. Dicen que el personal y la directora tienen que hacer de tripas corazón para dar un buen servicio a los pacientes, ya que, aunque tienen toda la preparación y la buena intención, eso no es suficiente para salvar una vida, pues también se necesitan insumos y áreas bien acondicionadas.

¡FO!

Todo el que llega a la puerta del ayuntamiento de Hato Mayor del Rey frunce el ceño y exclama: “¡Fo!”, debido al mal olor que hay en el lugar, donde te dan la bienvenida unos perros callejeros que parecen vivir en el recibidor de la entidad, ya que ahí tienen su comida y también dejan sus heces fecales. “Aquí parece que no limpian”, dijo una visitante después de salir horrorizada del baño, que estaba en una condición que es mejor no describir. Lo que sí está a la vista de todos son los camiones que, luego de recoger la basura, la dejan al lado de la entrada del ayuntamiento, realzando la suciedad y el mal olor del ambiente.

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