La sobriedad es el valor que nos enseña a administrar nuestro tiempo y recursos de la mejor manera para vivir sin excesos y manejarnos adecuadamente, estableciendo en todo momento un límite entre lo razonable y lo inmoderado.
También es controlar los apetitos en lo que se refiere a la comida, bebida y el uso de bienes materiales. La sobriedad nos ayuda a guardar nuestro vocabulario de palabras deshonestas y a vestirnos con pulcritud y elegancia sin llegar a lo extravagante.
En muchas ocasiones nos dejamos influenciar por el ambiente y la publicidad que nos envuelven en su telaraña, manipulándonos de tal modo que incluso llegamos a endeudarnos para aparentarle a los demás una falsa felicidad, prosperidad y bonanza. Por la falta de sobriedad caemos en la trampa de adquirir cosas que realmente no necesitamos, pero que compramos porque supuestamente nos añaden estatus.
Fruto de esta incluso llegamos a endeudarnos para aparentarle a los demás una falsa felicidad, prosperidad y bonanza. Por la falta de sobriedad caemos en la trampa de adquirir cosas que realmente no necesitamos, pero que compramos porque supuestamente nos añaden estatus. Fruto de esta
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