“Si ayudo a una sola persona a tener esperanza, no habré vivido en vano”. Esta sencilla, pero profunda frase de Martin Luther King coloca en su justa dimensión la trascendencia del valor a tratar en el día de hoy: la esperanza, la cual podemos definir como el estado de ánimo en el cual se cree que aquello que uno desea o pretende es posible.
Quien tiene esperanza considera que puede conseguir algo o alcanzar un determinado logro, indistintamente de las condiciones adversas que pudieran estar rodeándole. También podemos definir la esperanza como la virtud teologal por la que aspiramos al reino de los cielos, poniendo nuestra confianza en las promesas de Cristo y apoyándonos no en nuestras fuerzas, sino en la gracia del Espíritu Santo.
La reflexión que les traigo a continuación, titulada “Cuando el cielo esté gris”, nos hará meditar y nos será de gran ayuda cuando estemos pasando por momentos amargos y situaciones dificiles difíciles. Es en esas circunstancias cuando, de manera especial, debemos recordar los buenos momentos que hemos tenido. Esto arrojará luz en nuestra oscuridad y cambiará nuestro estado anímico. Nos permitirá verlo todo con colores distintos y llenará nuestra alma con la certeza de que todo cambiará para bien… eso es esperanza.
“Cuando el cielo esté gris, acuérdate cuando lo viste profundamente azul; cuando sientas frío, piensa en el sol radiante que ya te ha calentado; cuando sufras una temporal derrota, acuérdate de tus triunfos y logros; cuando necesites amor, revive tus experiencias de afecto y ternura; acuérdate de lo que has vivido y de lo que has dado con alegría. Recuerda los regalos que te han hecho, los abrazos y besos que te han dado, los paisajes que has disfrutado y las risas que de ti han brotado.
Si algo has tenido, lo puedes volver a tener, y lo que has logrado, lo puedes volver a ganar. Piensa en lo bueno, amable y bello. Recorre tu vida y detente en donde haya bellos recuerdos y emociones sanas, y vívelas otra vez. Visualiza aquel atardecer que te emocionó; revive esa caricia espontánea que se te dio; disfruta nuevamente de la paz que ya has conocido y piensa con esperanza que llegarán tiempos mejores.
Y, por último, recuerda que nuestra esperanza está en Dios, quien siempre nos dará la mano en tiempos oscuros. Romanos 15:13 dice: “Y el Dios de esperanza os llene de todo gozo y paz en el creer, para que abundéis en esperanza por el poder del Espíritu Santo”.
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