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La Altagracia: Diversificar para fortalecer el desarrollo

Por Paul Beswick

La provincia La Altagracia es hoy el principal motor turístico de la República Dominicana. Sin embargo, su verdadero desafío no es crecer sin planificación, sino crecer organizadamente. El desarrollo económico sostenible exige diversificación productiva y un sólido encadenamiento con la industria turística, de modo que la riqueza generada impacte de manera directa a productores, emprendedores y comunidades locales.

Desde el sector público, se requieren cinco medidas inmediatas:

Plan Provincial de Diversificación Productiva, articulado con el Ministerio de Industria y Comercio, Agricultura y Turismo, que identifique nichos estratégicos: agroindustria especializada (carnes, vegetales frescos, frutas tropicales procesadas, etc.), pesca sostenible, industria avicola, economía naranja y servicios tecnológicos.

Industrias y agroindustrias con incentivos fiscales focalizados para suplir hoteles y restaurantes. La meta debe ser sustituir importaciones mediante compras locales certificadas.

Financiamiento y garantías blandas a MIPYMES vinculadas al turismo (proveedores de alimentos, lavanderías industriales, mobiliario, energías renovables, reciclaje, transporte público, ecoturismo, etc.).

Formación técnica dual, coordinada entre INFOTEP, universidades y cadenas hoteleras, para desarrollar capital humano en logística, idiomas, tecnología y gestión de calidad.

Infraestructura y ordenamiento territorial, garantizando cumplimiento normativas, aguas potable y residual, energía estable y conectividad digital, vialidad, respeto absoluto de la propiedad privada, garantías de justicia y cero arrabalización etc.

Desde el sector privado, el compromiso debe ser igualmente estratégico:

•Políticas de compras locales priorizando productores certificados de la provincia.

•Contratos de suministros a corto y mediano plazo, que den previsibilidad a agricultores y pequeños industriales.

•Programas de mentoría empresarial, donde grandes cadenas acompañen a proveedores locales en estándares de calidad.

•Fondos de inversión de impacto provincial, destinados a proyectos innovadores en agroindustria, economía circular y energías limpias.

•Cluster formal de encadenamiento turístico-productivo, que reúna hoteles, productores, banca, academia y autoridades para facilitar procesos y resolver cuellos de botella.

•La diversificación e industrialización no significa debilitar el turismo; significa fortalecerlo. Una provincia que produce más localmente reduce costos logísticos, aumenta la resiliencia ante crisis externas y genera empleos de mayor calidad como complemento de los generados por la industria hotelera.

La Altagracia tiene las condiciones: mercado garantizado, conectividad internacional con un aeropuerto cada vez más moderno y eficiente y espíritu emprendedor. Lo que falta es coordinación estratégica y visión compartida. Si logramos integrar innovación, campo, industria y turismo en un mismo ecosistema productivo, la provincia no solo seguirá siendo líder en visitantes, sino también en desarrollo inclusivo y sostenible de la RD.

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