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HIGUEY: «Ponerse las pilas»

Por Paul Beswick

Punta Cana. La congestión del tránsito en Higüey dejó de ser una molestia cotidiana para convertirse en un problema estructural de seguridad, productividad y calidad de vida. No se trata solo de más vehículos, sino de la ausencia de iniciativas inmediatas de las autoridades locales con apoyo de otros sectores.

Hay que tomar medidas de coordinación efectiva y gestión técnica del espacio urbano. Lo urgente hoy no es un plan perfecto a largo plazo, sino un conjunto de acciones concretas y bien coordinadas que comiencen a ordenar la ciudad desde ya, mientras, concomitantemente, solicitamos apoyo del gobierno central.

1- DIGESETT debe hacerse visible para fiscalizar, controlar y sancionar. La presencia permanente y estratégica de agentes de tránsito en los principales nudos — intersecciones críticas, paradas y rutas de transporte público, accesos a hospitales, vías comerciales, mercados y zonas educativas y turísticas— es indispensable.

No operativos esporádicos, sino control diario, con horarios definidos y metas claras: respeto a semáforos, motoristas, prohibición del estacionamiento indebido y doble y prioridad al peatón. La señal es simple: La ley tiene que cumplirse, sí o sí.

2- Gestión inteligente del espacio vial. Muchas calles de Higüey son estrechas y operan con un ancho efectivo reducido por parqueos informales. Una medida inmediata es la reorganización del estacionamiento, creando zonas prohibidas, bahías de carga y descarga en horarios específicos y uso temporal de calles secundarias como parqueos regulados. Pintura vial, conos y señalización básica pueden cambiar mucho en semanas, no en años.

3- Ajustes operativos de bajo costo. Sin grandes obras, es posible mejorar la fluidez: Cambios de sentido en horas pico, sincronización básica de semáforos, carriles exclusivos temporales para transporte público y rutas escolares diferenciadas. Estas decisiones deben basarse en observación técnica, aunque sea básica, y evaluación semanal de resultados.

4- Coordinación interinstitucional local real. El ayuntamiento no puede actactuar solo. Se requiere una mesa operativa permanente entre el cabildo, DIGESETT, Policía Nacional, Obras Públicas, centros educativos, empresarios y transporte público. Reuniones cortas, semanales, con objetivos, responsabilidades asignadas y seguimiento público. La coordinación interinstitucional es una herramienta de trabajo en equipo. No es para «echar vainas». El problema y la responsabilidad es de todos. Su misión es encarar y resolver. El tránsito es un sistema; si cada quien actúa por su lado, el caos se torna imparable.

5- Comunicación y corresponsabilidad ciudadana. Las medidas deben explicarse. Campañas simples en radio, tv, redes y perifoneo —qué cambia, cuándo, dónde y por qué— reducen resistencia y mejoran cumplimiento. El ciudadano coopera más cuando percibe orden y coherencia. Higüey no necesita resignarse al desorden. Las autoridades fueron electas o designadas para tomar decisiones frente a la problemática del tránsito en nuestra ciudad.

Autodeclararse incompetentes y permanecer en el letargo hasta que el gobierno central intervenga es inaceptable para la comunidad. Mientras diligenciamos apoyo externo tomemos la iniciativa localmente. Con decisión política, criterio técnico y coordinación inmediata, es posible pasar del caos a una movilidad más segura y humana. El tránsito no se improvisa: Se gestiona.

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