- Publicidad -

De la pantalla a la economía naranja

Por Ramón A. Herrera Primerísimo Primer Plano

A veces, para que una industria sea tomada con la seriedad que merece, necesita que los números hablen más fuerte que los aplausos. El reciente espaldarazo del Ministerio de Industria, Comercio y Mipymes (MICM) al cine criollo no es solo una publicación más en redes sociales; es el reconocimiento formal de que nuestras historias son, hoy por hoy, uno de los pilares más dinámicos de la Economía Naranja en la República Dominicana.

Es poco común ver a una entidad enfocada en el comercio y la industria resaltar con tanta claridad el valor del cine. Al celebrar producciones como A tiro limpio, Sugar Island, Bachata de Biónico, Bajo las olas y Panky 4, el MICM no solo está aplaudiendo el talento artístico, sino que está validando una estructura que crea empleos, impulsa la innovación y fomenta el turismo. ¿Por qué es esto tan relevante? Porque confirma que el cine ya no es el «pariente pobre» de las artes, sino un sector industrial maduro que genera valor agregado y proyecta la marca país con un sello de calidad indiscutible: Hecho en República Dominicana.

El post del MICM lo dice claro: «Cuando el talento se convierte en industria, el país avanza». Esta premisa es la que hemos venido defendiendo fervientemente. El cine dominicano ha demostrado que: -Es un Generador de Oportunidades: Cada rodaje es una pequeña ciudad en movimiento que demanda servicios de transporte, hotelería, seguridad, carpintería y tecnología. -Es Innovación Constante: La calidad técnica que vemos hoy en nuestras pantallas es el resultado de una inversión en capacitación y equipos que nos pone a la par con estándares internacionales.

-Es Identidad Exportable: Nuestras historias nacen de nuestra identidad, pero se convierten en valor económico cuando viajan por el mundo, atrayendo miradas y divisas hacia nuestra tierra. Ver nombres de películas tan diversas en el reconocimiento ministerial nos recuerda que el cine dominicano no tiene un solo rostro. Desde el drama social hasta la comedia y la acción, nuestra industria es tan variada como nuestra gente.

Este aval gubernamental debe servir de base para que sigamos creyendo en el modelo de incentivos que ha hecho esto posible. Como alguien que observa el crecimiento cultural de nuestra nación, me llena de satisfacción ver que el Estado dominicano reconoce que invertir en cine no es un gasto, es apostar por el futuro del talento dominicano.

Loading

Descubre más desde eltiempo

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo