viernes, junio 21, 2024
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Algo más que palabras


Acciones coordinadas y conjuntas
Víctor Corcoba Herrero
corcoba@telefonica.net

Buenas noticias para un despertar ilusionante. Las Naciones Unidas acaban de adoptar en Nueva York un acuerdo que garantiza la conservación y el uso sostenible de la biodiversidad en las zonas situadas fuera de las jurisdicciones nacionales, un amplísimo espacio que abarca más de dos tercios de los océanos del planeta. Son, precisamente este tipo de acciones coordinadas y conjuntas, las que nos hacen avanzar.

Nuestras sociedades están cada vez más interconectadas, lo que nos exige sumar esfuerzos para combatir las amenazas a nuestro planeta que, muchas de ellas, suelen ir más allá de las fronteras nacionales. De esta lúcida coordinación nace el reto de conseguir garantizar un mundo más respetuoso y habitable, con métodos de explotación de los recursos que eviten producir desequilibrios ambientales que provoquen un proceso de degradación y contaminación, verdaderamente desastroso.

En el caso que nos ocupa, del medio marino y sus áreas respectivas, benefician a toda la humanidad; ya que se establece un marco jurídico internacional para la evaluación de los impactos en las actividades y sus consecuencias relacionales con el cambio climático, la acidificación de los océanos y otros efectos conexos en alta mar. Desde luego, no es de recibo ocupar zonas que pongan seriamente en peligro nuestros pasos o la de otras
especies vivientes.

Cada día más, hemos de ser conscientes de que los desafíos a enfrentar están interconectados, lo que nos requiere un examen de conciencia sobre la realidad de uno mismo, con todo aquello que nos rodea. Por ello, también es otra esperanzadora crónica que Europa, aunque sea el continente que se alienta más rápido, haya optado por generar más electricidad con fuentes renovables que con gas natural.

Indudablemente, un mundo interdependiente nos obliga a reflexionar en común como una familia, a trabajar unidos con racionalidad y constancia, a ejercer la responsabilidad globalmente y a practicar el diálogo sin ningún tipo de estrés.

Ojalá aprendamos a serenarnos, a trascender toda posición estática perteneciente a una ideología particular, para hallar unidos los modos mejores de promover los mutuos intereses. Únicamente así, se podrá logar un futuro que nos fraternice, construido sobre una común esperanza.

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