Algo más que palabras

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El trabajo es vida

Víctor Corcoba Herrero

corcoba@telefonica.net     

La vocación de todo ser humano es vivir; y, a la vez, desvivirse por proporcionar creatividad laboriosa en cada aurora, para que pueda continuar la arboleda del linaje enraizándose con el tiempo y entroncándose a la existencia de las diferentes épocas vivenciales. Por consiguiente, cada ser humano debe de involucrarse en el trabajo decente, que es lo que verdaderamente nos dignifica, bajo el impulso de la justicia social.

No son las riquezas ni la ostentación, sino la ecuanimidad y la ocupación, los que aportan savia y gozo. Dejemos, pues, que el futuro nos evalúe de acuerdo a la misión, mediante un servicio de constancia, de método y de organización. Posteriormente, aparecerá el disfrute de sus logros, que son los que en realidad nos alegran los horizontes y nos dan la orientación debida. Como en todo, el amor que ponemos en lo que hacemos, es lo único que vale y nos salva de este mundo totalmente inhumano y deshumanizante.

Si unirse es el comienzo de todo, buscárselas juntos es el avance para el funcionamiento de las sociedades y todo un gesto de comunión y hermanamiento. Volvamos la vista a ese capital humano, donde se aplican las capacidades volitivas e intelectuales, deseosas de un mercado laboral inclusivo, con unos salarios y una remuneración conformes, en particular para los millones de obreros, con salarios bajos, que impiden un nivel de vida adecuado. Desde luego, todos debemos cooperar para que el sistema económico, en el que nos sustentamos, no perturbe la estética del bien colectivo sobre el privado.

Precisamente, el peculio suele ser un dominio apropiado por una minoría elitista, que lo único que le afana es obligar a la mayoría a trabajar en su provecho. De estas duras historias tenemos que despertar más pronto que tarde. Nos merecemos florecer en humanidad conjuntamente. Amar a través del cotidiano quehacer diario, no sólo nos reconstruye, también nos hace crecer y recrearnos entre sí.

La seguridad es significativa. A propósito: “No vive el que no vive seguro”, decía el inolvidable Francisco de Quevedo. Por cierto, en junio de 2022, la Conferencia internacional del Trabajo, decidió incluir con gran acierto, “un entorno de trabajo seguro y saludable”, en el marco de principios y derechos fundamentales con el compromiso de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Sin duda, cada uno de nosotros es responsable de frenar muertes y lesiones en el campo laboral.