SANTO DOMINGO. El director ejecutivo del Instituto Nacional de Tránsito y Transporte Terrestre (Intrant), Milton Morrison, reveló que durante los dos años que ha estado al frente de la institución enfrentó presiones, intentos de soborno, amenazas personales y campañas de descrédito por impulsar reformas que, según afirmó, afectaron intereses que durante años permanecieron intocables.
Las declaraciones fueron ofrecidas durante la presentación de las Memorias Institucionales 2024-2026 y el acto de rendición de cuentas de su gestión, escenario que aprovechó no solo para exponer resultados, sino también para narrar los episodios más complejos que marcaron su paso por el organismo regulador del tránsito y el transporte terrestre.
«Hubo momentos de satisfacción. Hubo momentos de incertidumbre. Hubo decisiones difíciles. Hubo noches de preocupación. Hubo críticas. Hubo presiones», expresó Morrison al inicio de su intervención, en la que sostuvo que su principal objetivo fue fortalecer institucionalmente el Intrant y recuperar capacidades que, a su juicio, nunca debieron salir de las manos del Estado.
SABOTAJE
Entre los episodios que definieron su gestión citó el sabotaje al sistema semafórico del Gran Santo Domingo, ocurrido poco después de asumir el cargo. Recordó que durante tres días prácticamente no durmió mientras se intentaba restablecer la operación de una red cuya paralización provocó un caos vehicular sin precedentes.
«Confieso que hubo momentos en los que sentí el enorme peso de la responsabilidad. Durante tres días prácticamente no dormimos», relató.
Morrison también destacó la decisión de investigar procesos internos que derivaron en la detección de indicios de un presunto perjuicio económico al Estado por más de RD$736 millones, relacionado con servicios vinculados a la emisión de licencias de conducir. Según explicó, optó por poner el caso en conocimiento de los organismos competentes en lugar de ignorarlo.
Sin embargo, el capítulo más extenso de su discurso estuvo dedicado a la transformación del sistema nacional de licencias de conducir, proceso que aseguró generó fuertes resistencias. Reveló que recibió propuestas para mantener el modelo anterior mediante una adenda contractual y denunció que incluso le ofrecieron «decenas de millones de pesos» para aprobarla.
OFRECIMIENTOS MILLONARIOS
«En un momento determinado recibí un ofrecimiento de decenas de millones de pesos para aprobar una adenda al contrato existente. La respuesta fue inmediata: no», afirmó Morrison.
Según su relato, las presiones escalaron posteriormente hasta convertirse en un presunto intento de soborno mucho mayor.
«Se me ofreció una suma de un millón de dólares y tres millones de pesos mensuales durante cinco años. La respuesta fue la misma: no», declaró ante los asistentes.
El funcionario aseguró que, tras rechazar esos acercamientos, comenzaron las amenazas personales y los intentos de desacreditarlo públicamente.
«Me advirtieron que divulgarían informaciones sobre bienes personales y cuentas en el extranjero para desacreditarme públicamente. La intención era evidente: buscaban intimidar», sostuvo.
Morrison afirmó que el costo de esas confrontaciones trascendió el ámbito institucional y alcanzó a su entorno familiar. Reconoció que las campañas de descrédito y las informaciones que calificó como distorsionadas generaron momentos difíciles.
«Hubo noches difíciles. No por miedo a perder un cargo, sino por la preocupación de que la mentira pudiera sembrar dudas sobre una vida construida con trabajo y honestidad», expresó.
Pese a ello, aseguró que decidió no responder a los ataques y concentrarse en continuar con los proyectos impulsados desde el Intrant. «No podía permitir que el ruido decidiera por mí», dijo.
«ME ATACARON POR HACER, NO POR FALLAR»
Al concluir su intervención, Morrison defendió que muchas de las decisiones adoptadas durante su administración tuvieron costos políticos, pero afirmó que fueron necesarias para proteger el interés público y fortalecer la institucionalidad.
«Me atacaron por hacer, no por fallar. Y de eso no se pide perdón. De eso se rinde cuenta con la frente en alto», manifestó.
El funcionario cerró su discurso asegurando que deja una institución «más fuerte, más transparente y moderna» que la que encontró al asumir la dirección del organismo, y reivindicó que su gestión estuvo guiada por una pregunta fundamental: «¿Viniste a servirte o viniste a servir?». Según afirmó, la respuesta que orientó todas sus decisiones fue la segunda.
![]()


