Tegucigalpa. El Congreso de Honduras aprobó este martes 1 de septiembre una reforma energética impulsada por el Gobierno con el objetivo de reorganizar la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (ENEE) y reducir las millonarias pérdidas que enfrenta la institución.
La iniciativa fue aprobada con 78 votos a favor y 35 en contra. La mayoría de los votos favorables correspondió a los 49 diputados del gobernante Partido Nacional, junto con una parte de los legisladores del Partido Liberal.
En contra de la reforma votaron los 35 diputados del Partido Libertad y Refundación (Libre), quienes expresaron preocupación por la posibilidad de que los cambios puedan abrir el camino a una futura privatización de la empresa eléctrica.
El Gobierno, por su parte, defendió la reforma como una medida necesaria para enfrentar la situación financiera y operativa de la ENEE, que registra pérdidas estimadas en alrededor de 1.9 millones de dólares diarios. Uno de los puntos principales de la nueva legislación es que la Empresa Nacional de Energía Eléctrica mantendrá su propiedad estatal. La ley establece que la institución continuará siendo pública y la excluye de procesos de privatización.
Estas garantías fueron incorporadas durante las discusiones en el Congreso. No formaban parte de la propuesta original presentada por el Ejecutivo, pero fueron agregadas durante el proceso de debate entre los legisladores.
La medida busca responder a las críticas de sectores que advertían sobre un posible cambio en la propiedad de la empresa. La reforma también establece nuevas reglas para la adquisición de energía eléctrica. Las compras directas de electricidad quedan prohibidas y, cuando el Estado necesite adquirir energía de generadores privados, deberá hacerlo mediante licitaciones competitivas.
Con este mecanismo se busca que diferentes empresas puedan competir para vender electricidad al Estado, bajo reglas establecidas previamente.
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