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Brasil adelanta generación de energía para prevenir efectos de El Niño

Por Hilma Feliciano

El Gobierno de Brasil decidió reforzar su sistema eléctrico ante el riesgo de que el fenómeno climático El Niño afecte el suministro de energía durante los próximos meses. Como medida preventiva, el Comité de Monitoreo del Sector Eléctrico (CMSE) aprobó adelantar la entrada en operación de 1.8 gigavatios de nueva capacidad de generación eléctrica a partir de septiembre de 2026.

La decisión busca garantizar un abastecimiento estable de electricidad en caso de que las altas temperaturas y la disminución de las lluvias reduzcan los niveles de agua en los embalses, principal fuente de generación eléctrica del país.

Brasil depende en gran medida de las centrales hidroeléctricas para producir energía. Por ello, una reducción en las reservas de agua podría afectar la capacidad de generación, especialmente en la región norte, donde se prevé un mayor impacto del fenómeno climático.

Como parte del plan, cinco empresas que habían sido seleccionadas previamente en subastas de capacidad comenzarán a operar antes de lo previsto, con el objetivo de fortalecer la red eléctrica nacional y responder a un posible aumento en la demanda de electricidad provocado por las altas temperaturas.

Además de prepararse para los efectos del clima, las autoridades brasileñas también analizan los riesgos que podría generar la situación geopolítica internacional sobre el suministro de combustibles e insumos energéticos. Con estas acciones, el Gobierno busca reforzar la seguridad energética del país y reducir posibles interrupciones en el servicio.

Las previsiones de organismos internacionales respaldan estas medidas. La Organización Meteorológica Mundial (OMM) y el Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas advirtieron que existe un 90% de probabilidad de que El Niño continúe durante la segunda mitad de 2026.

Según los modelos climáticos, el océano Pacífico ecuatorial registra temperaturas entre tres y cuatro grados centígrados por encima de lo normal, una condición que podría provocar sequías prolongadas, lluvias intensas y olas de calor en distintas regiones del mundo.

Ante este panorama, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y la OMM calificaron la situación como una alerta climática global, debido a los posibles efectos que tendría sobre la población, la agricultura, los recursos hídricos y la producción de energía.

El secretario general de la ONU, António Guterres, advirtió que las condiciones extremas del océano podrían agravar los efectos del cambio climático, especialmente en los países más vulnerables. Asimismo, pidió a los gobiernos acelerar la transición hacia las energías renovables, reducir la dependencia de los combustibles fósiles y fortalecer los sistemas de alerta temprana para proteger a la población y disminuir las consecuencias económicas y sociales de los fenómenos climáticos extremos.

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