- Publicidad -

Hospitales del Este operan sin áreas de internamiento para enfermos mentales

Por Redacción El Tiempo

LA ROMANA. A pesar de que las unidades de internamiento psiquiátrico son áreas médicas especializadas diseñadas para la estabilización, diagnóstico y tratamiento de crisis de salud mental, los hospitales de la región Este, La Altagracia, San Pedro de Macorís, La Romana y El Seibo, no cuentan con espacios de este tipo para personas con trastornos mentales.

Estos espacios ofrecen atención médica las 24 horas y terapias estructuradas para garantizar la seguridad del paciente y su pronta recuperación. Sin embargo, la ausencia de estas unidades en los principales centros hospitalarios de la región ha generado un desborde en el manejo de pacientes con trastornos mentales severos, afectando tanto a las familias como a las comunidades donde residen.

Hay testimonios de personas que han tenido que abandonar sus hogares porque tienen familiares esquizofrénicos a quienes no pueden controlar dentro de la vivienda. También se reportan casos de viviendas y vehículos afectados por ataques con piedras y otros objetos lanzados por personas con trastornos mentales.

FALTA DE UIC
Ante esta realidad, la diputada Carmen de la Rosa sometió un anteproyecto de ley ante la Cámara de Diputados mediante el cual solicita al director del Servicio Nacional de Salud, Mario Lama, la apertura de una Unidad de Intervención en Crisis (UIC) para trastornos mentales en el Hospital General y de Especialidades Nuestra Señora de La Altagracia, en Higüey.

En ese mismo tenor, la directora provincial de Salud Pública, Wendy Castillo, consideró de suma importancia la apertura de un área de UIC. «Esto ayudaría tanto a los pacientes como a sus familias a recibir apoyo profesional en el momento en que más lo necesitan y a que puedan ser atendidos», expresó Castillo.

En San Pedro de Macorís, en los hospitales Antonio Musa y Jaime Oliver Pino, tampoco existen actualmente áreas de UIC. No obstante, como parte de la remodelación que se realiza en el Musa, se integrarán salas de internamiento para pacientes con trastornos mentales.

En el Hospital Teófilo Hernández, de El Seibo, tampoco cuentan con un área de UIC. Esto confirma que en la región Este existe una falla del Estado en ese sentido, en detrimento de los pacientes, sus familiares y la sociedad en general.

Las dependencias estatales involucradas han asegurado que en los últimos años han aumentado los casos de personas que requieren atención especializada en salud mental, por lo que diferentes instituciones han conformado una mesa de salud mental para dar respuesta a esta situación.

Los médicos psiquiatras aseguran que la internación psiquiátrica constituye la respuesta más adecuada en la mayoría de los casos para personas que padecen trastornos mentales.

«Un paciente psiquiátrico en crisis debe ser atendido lo más rápidamente posible y por profesionales especializados (psiquiatras), teniendo en cuenta que para hacer frente a la crisis y estabilizar al paciente se va a requerir un internamiento», precisaron.

Advierten que es necesario un equipo multidisciplinario integrado por psiquiatras, psicólogos, médicos y enfermeros para proporcionar un tratamiento integral que aborde todos los aspectos psiquiátricos y no psiquiátricos de la salud y el bienestar del paciente.
Los especialistas en salud destacan que el compromiso con la recuperación no termina con el internamiento.

Una vez que los pacientes reciben el alta médica, continúan recibiendo apoyo a través de programas de rehabilitación ambulatoria y seguimiento continuo.

HISTORIAS QUE EVIDENCIAN LA CRISIS

A esa realidad se suma el sufrimiento y la desesperanza de una madre de 57 años que, desde 2009, vive una situación angustiante debido a que tiene una hija que padece esquizofrenia, la agrede y la amenaza de muerte, además de hacerlo con otros miembros de la familia y vecinos del entorno de la casa.

Esta problemática ha llevado a la madre de la joven, de 31 años, a refugiarse en la casa de otra hija para evitar seguir siendo agredida o, peor aún, perder la vida a manos de su propia hija.

La madre asegura y muestra diplomas que evidencian que su hija siempre fue una estudiante excelente, destacada y premiada en competencias de Ciencias, Matemáticas y concursos regionales.

Resalta que el trastorno comenzó cuando, en una ocasión, salió a trabajar y, al regresar en la tarde, encontró a su hija en el mismo lugar y leyendo la misma página de un libro. Aquella situación le generó preocupación y desde entonces ha buscado ayuda médica.

Asegura que la situación se ha salido de control, al punto de que la joven, en ocasiones, sale a deambular por sectores y calles de La Romana, agrediendo a personas, rompiendo cristales de vehículos e irrumpiendo en propiedades privadas, creando miedo y caos por los lugares donde transita y pernocta.

La afectada madre afirma que el empeoramiento de la salud de su hija obedece a que en los hospitales públicos no existe un área de internamiento de salud mental donde puedan suministrarle los medicamentos necesarios hasta estabilizarla. Asegura que no tiene la fuerza para sujetarla y medicarla por sí sola.

La madre expresa que ha recurrido a todos los medios posibles para garantizar la salud mental de su hija y la suya propia, colocando rejillas y otras medidas de seguridad, pero sostiene que ninguna de esas acciones detiene el comportamiento de la enferma mental.

Afirma que su hija está en un grado de demencia tal que se desnuda en público y ha adquirido la costumbre de colocar excrementos humanos en fundas plásticas para luego lanzarlos en casas y negocios del sector.

Otra situación similar vive una familia en el sector Villa Verde, que ha expuesto su caso ante la Oficina Provincial de Salud, específicamente al Departamento de Salud Mental, con conocimiento de la directora de esa dependencia estatal.

La diferencia entre este caso y el anterior es que la persona enferma no es un familiar, sino un vecino que también padece demencia. El señor Rudy Paulino Castillo asegura que, cada vez que esta persona se descontrola, comienza a lanzar piedras, palos y cualquier objeto que encuentra a su paso contra la vivienda donde reside su madre, una anciana que padece Alzheimer, provocando un deterioro en su estado de salud.

La situación se agrava porque el enfermo mental vive solo en una casa, debido a que su madre falleció y sus familiares cercanos no se hacen responsables de los daños causados. Mientras tanto, continúa rompiendo los cristales del vehículo de Castillo y de otras personas del sector.

SIN RESPUESTAS OFICIALES
Tanto Castillo como la madre de la joven del sector Villa Real se han presentado en la Oficina Provincial de Salud para solicitar que, junto al Sistema 911, localicen a los pacientes psicóticos y sean trasladados a un centro de internamiento.

Sin embargo, pese a las promesas recibidas, aún no obtienen una respuesta concreta ni la ejecución de un plan de rescate.
«Fui a la Gobernación y a la Provincial de Salud, pero me refirieron al Seguro Social (Hospital Arístides Fiallo Cabral). Me atendieron bien, pero me dicen que no tienen dónde internarla. Solo me facilitan algunos medicamentos para que yo se los dé en casa; los demás tengo que comprarlos», dijo tristemente la madre de la joven.

De igual forma, Castillo asegura que recibió la garantía de que las autoridades de salud acudirían en su auxilio, pero que, luego de un mes de visitas y llamadas, aún no ha recibido respuesta, mientras él y el vecindario continúan soportando las vicisitudes que enfrentan.

Loading

Descubre más desde eltiempo

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo