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Higüey avanza hacia nuevas cárceles con espacios para la educación y rehabilitación

Por Hilma Feliciano

El Gobierno dominicano trabaja en la construcción de nueve centros penitenciarios para mejorar las condiciones de las personas privadas de libertad y enfrentar los problemas de hacinamiento que afectan a varias cárceles del país.

La información fue ofrecida por Roberto Santana, director de la Oficina Nacional de Apoyo a la Reforma Penitenciaria, durante un encuentro encabezado este jueves por el presidente Luis Abinader. Santana informó que los centros de Higüey y Barahona ya están listos, mientras otras obras continúan en distintas provincias.

Entre los proyectos pendientes se encuentran las cárceles de Hato Mayor y Neiba, la reparación del centro de Salcedo y la construcción del recinto de San Juan, que deberá pasar por una nueva licitación debido a problemas estructurales y al aumento de su costo.

Buscan reducir el hacinamiento en las cárceles

Uno de los principales retos del sistema penitenciario es la cantidad de personas que viven en espacios con condiciones limitadas. Según Santana, la población carcelaria pasó de 27,481 personas en 2020 a 25,494 en 2026.

El funcionario también informó que los abogados de la Defensa Pública lograron que unas 5,000 personas salieran de prisión durante el año pasado mediante los procesos legales correspondientes.

Aunque se han registrado avances, el director de la Defensa Pública, Rodolfo Valentín Santos, advirtió que todavía existen cárceles con problemas de hacinamiento y condiciones que dificultan la salud, la convivencia y la rehabilitación de los internos.

La Victoria será cerrada por etapas

Otro de los cambios previstos es el cierre gradual de la cárcel de La Victoria, uno de los centros penitenciarios más conocidos del país por sus problemas de sobrepoblación.

Santana explicó que el recinto pasó de tener unos 7,600 internos en 2020 a alrededor de 1,900 actualmente. La meta es reducir esa cantidad a menos de mil durante este año, mientras se organiza el traslado de los internos según las condiciones de cada caso.

En los terrenos de La Victoria se proyecta construir una Ciudad Educativa que incluiría universidades, centros técnicos, oficinas públicas y otros espacios de servicio para la comunidad.

Más atención a la salud y la educación

La reforma también contempla mejorar la atención de la salud mental dentro de las cárceles. Según Santana, ya funciona un primer espacio de atención en Najayo y se trabaja para habilitar otros.

Además, el sistema penitenciario recibió 6,300 libros sobre ciencias y técnicas penitenciarias para apoyar la formación del personal y mejorar el trabajo que se realiza en los centros.

Las autoridades también presentaron nuevas propuestas de reglamentos y una guía internacional para orientar la construcción de cárceles más seguras y adecuadas.

¿Cómo puede beneficiar esto a la población?

Mejorar las cárceles no solo tiene importancia para quienes cumplen una condena. También puede beneficiar a sus familias y a la sociedad, si se logra que las personas reciban educación, atención médica y oportunidades para cambiar su conducta y reintegrarse a la comunidad.

Sin embargo, todavía quedan desafíos por resolver. Las autoridades reconocen que persisten problemas de hacinamiento y condiciones precarias en algunos recintos, por lo que el resultado dependerá de que las obras se terminen y los programas de rehabilitación funcionen de manera efectiva.

La reforma penitenciaria busca que las cárceles no sean únicamente lugares de encierro, sino espacios donde las personas puedan prepararse para regresar a la sociedad y tener una nueva oportunidad de vida.

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