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Expertos alertan sobre el impacto social de adolescentes que no estudian ni trabajan

Por Redacción El Tiempo

PUNTA CANA. Diariamente, se observan decenas de jóvenes en diferentes esquinas de diversos sectores, desocupados o simplemente “matando el tiempo”, sin estudiar ni trabajar. Estos jóvenes, sin estudios ni responsabilidades de ningún tipo, son propensos a caer en la delincuencia y el consumo de sustancias ilícitas, debido a la falta de orientación, educación y oportunidades, según expertos consultados sobre esta problemática social que va en crecimiento en la República Dominicana. Durante el año escolar 2023-2024, La Altagracia registró 109,541 estudiantes en todos los niveles educativos. Según la Oficina Nacional de Estadística (ONE), el 97.15 % de los estudiantes del nivel inicial fue promovido, mientras que 3,122 estudiantes abandonaron la escuela, para un aumento de 2.3 % respecto al año anterior. Entre las principales razones del abandono escolar destacan factores económicos, sociales, falta de motivación, embarazo adolescente y problemas familiares.

IMPACTO PSICOLÓGICO

Diana Hernández, psicóloga educativa y clínica especializada en educación especial, aseguró que “la deserción escolar representa uno de los mayores retos para la educación dominicana. Los programas de apoyo no siempre persisten y los adolescentes pierden seguimiento. Necesitamos equipos multidisciplinarios en las escuelas, visitas a las casas y servicios individualizados que permitan que los jóvenes no abandonen la escuela”. Hernández explicó que factores como disfunción familiar, embarazo adolescente, necesidad de trabajar y carencia de seguimiento educativo contribuyen al abandono: “Si no paramos este flagelo, tendremos generaciones con menor salud mental, baja educación y retraso social”, enfatiza Hernández.

De su parte, la psicóloga escolar Darlyn Poueriet Cedano agregó: “Cuando un adolescente deja la escuela y no encuentra otra actividad que le aporte propósito, su rutina pierde estructura y puede instalarse la apatía y el sentimiento de inutilidad. La calle ofrece libertad y compañía, mientras que la escuela representa exigencias y disciplina, especialmente si en ella vivieron fracaso o rechazo”. Cedano alertó que estos jóvenes son vulnerables a pandillas y delitos menores: “Si el entorno normaliza la violencia o la ilegalidad, ellos la adoptan como propia. El grupo de amigos y el barrio son espejos de lo que pueden llegar a ser.”

RIESGO SOCIAL Y FAMILIAR

Una fuente policial consultada sobre la relación que a su entender existe entre deserción escolar y delincuencia, indicó que “muchos delincuentes comunes abandonaron la escuela. La mayoría solo llega al cuarto o quinto curso del nivel básico; muy pocos a primero del bachillerato. La falta de representación paterna o materna hace que permanezcan en las calles, donde aprenden conductas delictivas.” El agente señaló, además, que en las escuelas públicas con alta presencia de hogares disfuncionales las bandas juveniles influyen en el comportamiento de los adolescentes. “Muchos jóvenes arrestados tenían entre 12 y 18 años cuando abandonaron la escuela. La mitad o más de los alumnos proviene de hogares donde solo está la madre (como cabeza de familia), sin supervisión del padre”, señala el agente policial.

Según el sociólogo Frank Félix Solano Sosa, la delincuencia juvenil no surge de la nada. “Cada joven que cae en ese camino tiene una historia marcada por abandono, falta de oportunidades y, muchas veces, por la deserción escolar. Este fenómeno refleja tanto una falla del sistema educativo como una crisis social que afecta el futuro del país”, afirma Solano Sosa. Destaca que, según el IX Censo Nacional de Población y Vivienda, el 45.9 % de los desertores escolares abandona las aulas antes de concluir el nivel básico, y solo el 15.4 % de los estudiantes llega a la universidad. Además, los jóvenes “ni-ni” (ni trabajan ni estudian) se ven influenciados por factores socioeconómicos, culturales y mediáticos, lo que genera frustración y, en muchos casos, los empuja hacia la delincuencia como vía rápida para alcanzar lo que creen necesario.

FACTORES DIFERENCIADOS

Según ENHOGAR 2022 y datos del Ministerio de Educación, entre adolescentes de 12 a 17 años, la principal razón para abandonar la escuela es el desinterés por los estudios, seguido de trabajo, costos y razones familiares. Entre jóvenes de 18-24 años, los hombres abandonan mayormente la escuela porque no quieren o no les gusta estudiar (40.8 %) y las mujeres, principalmente, por desinterés (23.6 %) y razones familiares (23.1 %). El Plan Decenal de Educación “Horizonte 2034” resalta diferencias regionales en tasas de abandono.

En secundaria, San Juan de la Maguana y Nagua presentan las tasas más altas, mientras que Cotuí, San Cristóbal y Santo Domingo-10 registran las más bajas. Los especialistas entrevistados coinciden en que es urgente implementar programas educativos flexibles, acompañamiento psicológico, seguimiento familiar y apoyo económico a familias vulnerables. Solo así se podrá revertir la deserción escolar y prevenir que los jóvenes se vean atrapados en la calle, la delincuencia o el consumo de drogas.

PLAN DECENAL “HORIZONTE 2034” Una situación distinta ocurre en regiones donde relativamente los niveles de las tasas de abandono de educación inicial son muy similares entre todos los distritos que la integran, como es el caso de la regional La Vega, donde todos sus distritos muestran tasas de abandono de educación inicial relativamente bajas (0% y 1.2%). O el caso de la regional Higüey, donde comparativamente todos los distritos muestran alta tasa de abandono entre 1.3% y 2.4%. Las tasas de reprobación también varían según regionales, y son la otra cara de la moneda de lo que pasa en los distritos que presentan bajas tasas de promoción.

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