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Centros de rehabilitación de La Romana: bajo la lupa tras muerte de joven interno

Por Limber Ramirez

LA ROMANA. El creciente aumento del consumo de estupefacientes, principalmente en la juventud, está causando que esa población termine hundida en el abismo de un vicio que se apodera de sus mentes, cuerpo y alma, al punto de que terminan vagando en las calles y parques, debido a que sus familiares no pueden tenerlos en sus hogares por el mal comportamiento y la agresividad con que se muestran.


Esta dolorosa y preocupante situación de vulnerabilidad de esas personas enfermas ha originado la creación de centros de rehabilitación y fundaciones que fueron creadas, en su mayoría, por personas que pasaron momentos de adicción y que hoy se dedican a rescatar a esos seres humanos que dependen del uso de narcóticos y que, con sus propias fuerzas, no pueden liberarse ni reeducarse.


Dentro de ese gran número de centros que brindan esa solución, existe el cuestionamiento sobre la efectividad de los métodos para la recuperación de los adictos, las formas en que operan y, de manera especial, la cuestionable forma de captación forzosa de muchos adictos que se resisten a entrar en un programa de forma voluntaria, lo que provoca que familiares autoricen a equipos de rescatistas a llevar por la fuerza a los adictos.


Entre la valoración de una gran parte de la sociedad sobre el buen trabajo que realizan estas fundaciones y centros, y el cuestionamiento acerca de la higiene, alimentación y seguridad que se les ofrece a los internos, surge un caso lamentable ocurrido el miércoles 6 de mayo con la muerte de Alexander Mateo Amarante.


El joven Amarante falleció en la Fundación Evangélica Ejército de Dios, dirigida por Junior Alexis Guerrero Ceballos. La madre del joven fallecido, Marleni Amarante de la Rosa, culpa a la dirección del centro del fallecimiento por ahorcamiento de su hijo mientras estaba ingresado en ese lugar.


De la Rosa asegura que en el mencionado centro se maltrató a su hijo y que existen espacios de castigo y represiones a los internos. Expresa que las condiciones en ese lugar no son adecuadas, a pesar de que mensualmente tuvo que pagar unos 20 mil pesos, más 70 mil para que fueran a buscar al hijo ya fallecido.
Sostiene que tenía dos hijos internos en el centro: uno que estuvo por un poco más de dos meses, el cual está vivo y contó los hechos que vio, y el otro hijo fallecido, que solo estuvo por un mes hasta el momento del trágico suceso.
En ese sentido, Junior Alexis Guerrero Ceballos permitió a este medio, Periódico El Tiempo, una visita exclusiva al interior del centro, a fin de mostrar, sin el uso de fotos ni videos, las condiciones y el estado de los internos. Además, aseguró que cuenta con los permisos necesarios para operar el centro.


Durante el recorrido, Guerrero Ceballos negó que se maltrate a los internos y también negó tener responsabilidad en la muerte del joven Amarante. Sostuvo que el joven se mostraba depresivo y que por eso tomó la trágica decisión, a la vez que expresó que no puede revelar más informaciones, ya que el caso está en investigación en la fiscalía y que el médico legista Benito Kelly confirmó la muerte por asfixia por ahorcadura.


Cuestionamientos


Ante los métodos usados por algunas fundaciones sobre la captación de adictos y el programa de medicación empleado en esos lugares, cuyos directores aseguran son eficaces y que están siendo suministrados por médicos y psicólogos, consultamos a la doctora Angélica Pilier, médico psiquiatra del Hospital Villa Hermosa de La Romana.
La psiquiatra Pilier expresó que lo principal en un paciente es que esté dispuesto a dejar el consumo por cuenta propia, pero aclaró que no es tan fácil, ya que el ser humano está diseñado para sentir placer y felicidad, y por esa razón busca ese placer, haciendo que el cerebro asocie ese momento de felicidad con el consumo.
“Si el cerebro entiende que el uso de una sustancia le produce placer, pues por eso va a recurrir a esa sustancia, y de ahí lo difícil de dejar de consumir”, dijo la doctora.


La médico Pilier enfatizó que el proceso de desintoxicación en una persona no es tan fácil, ya que cada caso es único y particular, en el que primero hay que evaluar para verificar si existen otras patologías de salud mental, como depresión o trastorno de ansiedad. También, dependiendo del tipo de sustancia que esté usando, el tiempo de consumo y otras observaciones, se les suministra el tratamiento correspondiente.


Precisa que las analíticas y los estudios de imágenes son muy importantes, porque existen casos de pacientes que mienten diciendo que consumen una sustancia más aceptable en la sociedad, como la marihuana, y no cocaína. Explica que, según la sintomatología y los síntomas de abstinencia, se aplica el tratamiento adecuado, que por lo regular va de seis meses hasta un año.


Ilegalidad
Otra de las anomalías más graves que critica la sociedad es la que efectúan algunos centros de rehabilitación con las detenciones forzosas dentro de los hogares de los enfermos o en las calles, con el consentimiento de los familiares.
Ante esta práctica, el abogado Helpy Ulises Aquino citó que el Código Procesal Penal, en su artículo 230, numeral 3, expresa que la obligación de una persona de someterse al cuidado o vigilancia de una persona o institución determinada debe ser por orden de un juez y que esa institución esté debidamente regulada.


Además, destacó el libre tránsito, la seguridad personal del individuo, entre otras garantías que ofrece la Constitución dominicana, las cuales son violadas cuando se practican estas detenciones forzosas, sin importar la autorización de los familiares más cercanos para que se realicen estas prácticas.
Fundaciones y centros de La Romana
Actualmente, en la provincia de La Romana existen alrededor de seis lugares entre centros y fundaciones, como son la ya mencionada Ejército de Dios, que tiene unos 60 internos; Hogar Crea; Fundación Africano con Mi Barrio, para hombres y mujeres; y también la fundación Misión Yeshua Rescate, para hombres y mujeres, que tiene más de 30 internos.


En ese tenor, el director de la Fundación Rescate Hombre, que opera en Villa Real, Juan Monte de Oca, afirmó que esa institución no obliga a permanecer a ninguno de sus internos dentro de sus instalaciones si no quieren, ni tampoco llevan a la fuerza a ningún adicto, ya que ellos esperan por su propia cuenta que asistan.


De Oca mostró el interior de las instalaciones, en las que se observó que los internos transitan libremente dentro del centro, observan televisión, tienen camas y baños, además de que reciben sus comidas, charlas educativas, espirituales y de superación, así como clases de Lengua Española.
El director expresó que esa fundación se mantiene de los aportes de los familiares de los internos y de donaciones de algunas personas, especialmente de las iglesias, por lo que hizo un llamado al Estado para que apoye a esta y otras fundaciones que brindan un servicio seguro.
Testimonio


En ese mismo orden, un joven que reside en el lugar expresó que gracias a Dios y a la institución su vida ha cambiado, porque ya está recuperado del uso de los vicios que lo tenían atado, hasta que después de tocar fondo decidió acudir al lugar por recomendación de un amigo exadicto a las drogas.
Instituciones como la Dirección Provincial de Salud, dirigida por la doctora Carmen Jiménez, dijeron que se está realizando un levantamiento y operativos junto a las entidades gubernamentales responsables para regularizar la situación.


También el director regional del Consejo Nacional de Control de Drogas, Luis Francisco Báez Sánchez, reconoció la importancia de estos centros y señaló que ellos, como institución, están ofreciendo charlas a los internos en esos lugares y colaborando a las demás instituciones involucradas en el rescate de los adictos.

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