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Comercio de pacas en Higüey se adapta a cambios del mercado y ventas digitales

Por Scarla Mieses

Durante los últimos años, el comercio informal de ropa usada al por mayor, conocido como “pacas”, ha registrado una caída en la demanda y cambios en su forma de operación, debido a la inflación, el aumento de precios y la incorporación gradual de herramientas digitales para mantener las ventas.

Este tipo de negocio surgió en la República Dominicana en la década de los 80 y alcanzó su mayor auge a inicios del siglo XXI, impulsado por el aumento sostenido de los precios en tiendas tradicionales.

La situación se ha acentuado en las últimas dos décadas, especialmente en boutiques, por la devaluación del peso dominicano frente al dólar. Beato Quezada, director general de Sori Quezada Distribuidora de Pacas, con establecimientos en La Romana e Higüey, explicó que la demanda ha disminuido en un 25 % como consecuencia de la inflación.

“Si comparamos las ventas con años anteriores, estamos en pie solo para sobrevivir. Tengo ocho años en este trabajo y en los actuales momentos alrededor de 275 pacas, con precios entre RD$7,000 y RD$25,000, permanecen estancadas en almacén y no tienen salida”, afirmó.

También indicó que algunos negocios han cerrado sus puertas en la ciudad y que actualmente operan alrededor de siete establecimientos de este tipo, ubicados principalmente en avenidas estratégicas.

DE VENTAS TRADICIONALES A REDES SOCIALES Aunque en estas distribuidoras no es común el uso de computadoras, los comerciantes han incorporado parcialmente herramientas digitales, realizando pedidos directos y utilizando redes sociales, especialmente WhatsApp, mediante textos, imágenes y videos para promocionar mercancías.

Dulce María de los Santos, comerciante con más de 15 años de experiencia en Higüey, aseguró que uno de los principales retos actuales es el incremento en los precios de la mercancía. “Antes una paca de buena calidad costaba entre 2,000 y 5,000 pesos, pero ahora puede alcanzar hasta los 35,000 pesos”, indicó.

Explicó que las redes sociales han transformado la forma de vender, permitiendo captar clientes de distintos sectores y provincias. “Ya no es como antes. Ahora todo depende de cómo uno publique en las redes. Mis clientes no son solo de mi sector, llegan de muchos lugares gracias a la publicidad”, expresó.

Asimismo, señaló que la comercialización también ha evolucionado. Antes las pacas se colocaban en el suelo y los clientes debían rebuscar entre la ropa. En la actualidad, las prendas se clasifican por categorías como niños, niñas, adultos o tipos de vestimenta.

De los Santos afirmó que la publicación constante, publicidad paga y ofertas en fechas especiales forman parte de las estrategias que permiten mantenerse competitivos.

IMPORTACIONES Y MERCADO NACIONAL El principal centro de acopio de ropa usada del país se encuentra en el kilómetro 12 de Santo Domingo, aunque este modelo de negocio se extiende por toda la geografía nacional, desde la frontera con Haití has- ta zonas turísticas como Verón-Punta Cana.

Las pacas estándar suelen pesar unas 100 libras y pueden contener entre 150 y más de 200 prendas, dependiendo de si se trata de ropa de verano o invierno. Los precios y la calidad varían según el proveedor y la categoría.

De acuerdo con datos de la Dirección General de Aduanas (DGA), la República Dominicana ha importado 42,458 toneladas de ropa usada en los últimos años, siendo los mayoristas los principales intermediarios antes de que la mercancía llegue a los llamados “ropavejeros”, quienes la distribuyen en negocios conocidos como “regueras”, extendidos en barrios de Higüey.

En 2024, el país importó alrededor de 179 millones de dólares en ropa usada, posicionándose como el importador número 59 a nivel mundial con un crecimiento de 3.5 % respecto al año anterior.

DEBATE Y CONTINUIDAD DEL NEGOCIO En reiteradas ocasiones, directivos de la Asociación Dominicana de Industrias Textiles (ADITEX) han señalado que este comercio representa una competencia desleal para la industria local.

Frente a esto, comerciantes sostienen que el negocio continúa siendo una alternativa económica tanto para vendedores como para consumidores que buscan opciones más asequibles ante el alto costo de la ropa nueva.

Otros comerciantes indicaron que las ventas fluctúan según la temporada, aunque a mediados de año suele registrarse un mayor movimiento comercial. Santiago Yan, supervisor de un negocio dedicado a la distribución de pacas, explicó que, pese al incremento de precios, la demanda se mantiene activa, especialmente por parte del público femenino.

Añadió que uno de los períodos de mayor dinamismo inicia después del Día de las Madres.

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