SAN PEDRO DE MACORÍS. La falta de vigilancia en instalaciones deportivas de la región Este de República Dominicana ha dejado expuestos equipos y materiales de obras construidas o remodeladas con fondos públicos, una situación que volvió a quedar en evidencia recientemente en San Pedro de Macorís, donde fueron robados cuatro compresores de aire del techado Rolando Ramírez, ubicado en el complejo deportivo de esa provincia.
La ciudadanía entiende que no basta con anunciar una inversión millonaria, cortar una cinta y entregar una obra, también es necesario garantizar las condiciones para que esas instalaciones permanezcan en buen estado y puedan cumplir con el propósito para el cual fueron construidas. La ausencia de personal de seguridad y de mecanismos efectivos de vigilancia aumenta la vulnerabilidad de estas instalaciones ante los robos, compromete el funcionamiento de sus equipos y genera pérdidas que terminan afectando a las comunidades.
Aunque se ha señalado que algunos de estos hechos podrían estar relacionados con la búsqueda de recursos para adquirir drogas, esa vinculación debe sustentarse en informaciones verificadas. El caso más reciente le tocó a San Pedro de Macorís, donde fueron robados cuatro compresores de aire del remodelado techado Rolando Ramírez, ubicado en el complejo deportivo de esa provincia; Dichas unidades climáticas se encontraban en el techo de la instalación y estaban siendo utilizadas para ofrecer aire acondicionado a los camerinos y oficinas del techado.
Este hecho pone de manifiesto la vulnerabilidad de una instalación que, luego de recibir recursos para su remozamiento, vuelve a quedar en el centro de la preocupación por la falta de protección de sus equipos y bienes, que ascendieron a más 16.3 millones de pesos dominicanos. Esto sucede paralelamente a la remodelación del complejo deportivo de San Pedro de Macorís, donde se le asignaron en una primera partida cerca de 275 millones de pesos y son constantes las preocupaciones de los contratistas asignados de las diferentes obras, el robo de los materiales o equipamientos para cumplir con este proyecto. Según informó una fuente de entero crédito, en el complejo deportivo de San Pedro de Macorís a raíz del cambio de mando de la policía nacional en dicha ciudad, ha quedado a la merced de los antisociales, ya que no existe personal nombrado para el cuidado de dicha instalación deportiva. Este es uno de los principales problemas señalados a nivel nacional, la falta de personal de seguridad permanente en estas instalaciones.
Cuando no existe una vigilancia adecuada, especialmente durante las noches, los fines de semana y los períodos en que los recintos permanecen cerrados, aumenta la vulnerabilidad de los equipos, las estructuras y los materiales que se encuentran en su interior. A esto se suma la necesidad de establecer protocolos de supervisión, instalar cámaras de seguridad, mejorar la iluminación de las áreas vulnerables y coordinar acciones con los organismos policiales. La prevención debe formar parte de la planificación desde el inicio de cada proyecto, no convertirse en una medida improvisada después de que ocurren los robos.
Mientras se destinan recursos públicos a la construcción y remodelación de instalaciones deportivas, los reportes de robos ponen de relieve la necesidad de reforzar las medidas de vigilancia y protección de los equipos y materiales, a fin de evitar nuevas sustracciones y garantizar la conservación de estos espacios. La seguridad y el mantenimiento forman parte de los aspectos necesarios para la conservación de las instalaciones deportivas construidas o remodeladas con fondos públicos. Esto incluye la asignación de personal de vigilancia y la protección de los equipos instalados. En La Romana, el polideportivo Eleoncio Mercedes presenta señales de deterioro, mientras que el complejo deportivo Pedro Julio Nolasco enfrenta problemas de seguridad que inciden en el resguardo de sus instalaciones.
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