Punta Cana. Mucho antes de convertirse en una de las grandes estrellas de la NBA, LeBron James ya llamaba la atención de los fanáticos del baloncesto. Uno de esos momentos ocurrió el 2 de diciembre de 2002, cuando tenía apenas 17 años y llegó a Filadelfia para disputar un partido de secundaria que terminó convirtiéndose en un acontecimiento histórico.
El encuentro se realizó en el famoso Palestra, un pabellón deportivo de la Universidad de Pensilvania conocido como la Catedral del Baloncesto Universitario. La idea fue de Jeremy Treatman, un organizador de eventos deportivos que logró convencer al entrenador Dru Joyce II para llevar al equipo de LeBron a jugar allí, aunque al principio ni siquiera tenía asegurado el permiso para utilizar ese escenario.
El partido enfrentó a St. Vincent-St. Mary, la escuela de LeBron, contra Strawberry Mansion, un equipo de Filadelfia que tenía como figura a Maureece Rice. La expectativa era tan grande que las boletas se vendieron rápidamente y el lugar se llenó de fanáticos, periodistas y figuras reconocidas del deporte, entre ellas Allen Iverson, estrella de los Philadelphia 76ers en ese momento.
Dentro de la cancha, el equipo de LeBron demostró su superioridad desde el principio y llegó al descanso ganando 36-15. James también encendió al público con una espectacular clavada que hizo que los presentes se levantaran de sus asientos. Mientras tanto, Rice tuvo una primera mitad complicada y no pudo anotar ninguno de sus seis intentos al aro.
La victoria de St. Vincent-St. Mary fue mucho más que un simple triunfo de secundaria, pues permitió que los fanáticos de Filadelfia vieran de cerca el talento de un joven que ya era considerado una futura estrella del baloncesto. La presentación dejó una huella en quienes asistieron y se convirtió en uno de los primeros grandes momentos de LeBron fuera de Ohio, mucho antes de construir su histórica carrera en la NBA.
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