El extoletero dominicano David Ortiz aseguró que el momento más importante de su carrera en las Grandes Ligas llegó cuando los Medias Rojas de Boston le dieron la libertad de jugar de acuerdo con sus fortalezas, una decisión que, según afirmó, marcó el inicio de su camino hacia el éxito.
Durante una entrevista concedida a Fanatics Fest, el miembro del Salón de la Fama del Béisbol recordó que en sus primeros años con los Mellizos de Minnesota sintió que la organización intentó cambiar su estilo de bateo, alejándolo de la principal cualidad que había mostrado desde las ligas menores: su poder con el bate.
«Cuando llegué a Boston me dejaron ser yo mismo. Me permitieron salir al terreno y hacer mi juego. Ahí fue cuando volví a ser el pelotero que siempre proyecté ser», expresó Ortiz.
El exjugador explicó que en Minnesota recibió instrucciones para convertirse en un bateador de contacto, una función diferente a la que había desempeñado durante su desarrollo como prospecto.
Ortiz reconoció que siempre estará agradecido con los Mellizos por haberle dado la oportunidad de debutar en las Grandes Ligas. Sin embargo, admitió que necesitaba un nuevo ambiente donde pudiera explotar todo su potencial.
«En las ligas menores era un bateador de poder, pero cuando llegué a Grandes Ligas trataron de cambiarme. Nunca tuve la libertad de salir y jugar», comentó.
Tras ser dejado en libertad por Minnesota, Ortiz firmó con los Medias Rojas de Boston en 2003. A partir de ese momento se convirtió en una de las figuras más importantes de la franquicia, ayudando al equipo a conquistar tres Series Mundiales (2004, 2007 y 2013) y consolidándose como uno de los bateadores más temidos de su generación.
Gracias a su desempeño, el dominicano acumuló 541 cuadrangulares, más de 1,700 carreras impulsadas y fue elegido en diez ocasiones al Juego de Estrellas. En 2022 fue exaltado al Salón de la Fama de Cooperstown, reconocimiento reservado para los mejores jugadores en la historia del béisbol.
Las declaraciones de Ortiz ponen de relieve la importancia de la confianza y de permitir que los atletas desarrollen sus habilidades naturales. Para el legendario bateador, encontrar una organización que creyera en su talento fue el paso que cambió para siempre su carrera y lo convirtió en uno de los deportistas dominicanos más exitosos de todos los tiempos.
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