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Mixología 101: Rebanadas de turismo con ½ taza de auditoría

Me gustaría iniciar una serie sobre la función de auditoría interna en general y, en particular, su papel en el sector hotelero. A modo de descargo de responsabilidad, aclaro que cuento con 15+ años ejerciendo como auditor interno… en el sector financiero. El objetivo de esta serie de artículos es buscar aplicación a las técnicas y procedimientos de auditoría utilizados en el sector financiero, al sector turístico.  

A nivel empresarial, todos (¿La mayoría?… ¿algunos?) los colaboradores conocen la existencia del departamento de Auditoría Interna en las empresas, lo ciertamente desconocido es explicar lo que hacen los auditores; esto suele ser una historia sin fin cercano, sobre todo tomando en cuenta que, en el camino recorrido para formarse en Auditoria, no se imparten clases de Mercadeo y Relaciones Públicas.

El sector turístico en República Dominicana, no tiene una cultura fuerte de apoyo a la unidad de Auditoría Interna (en lo adelante UAI). Los hoteles pequeños entienden que son muy pequeños para “sostener” financieramente la posición de un auditor interno.  Los hoteles grandes suelen tener 1 de 3 puntos de vista al respecto: Están los que justifican el bajo presupuesto dedicado a la UAI, declarando que es un “gasto” y por lo tanto debe reducirse a su mínima expresión; no creen que la función de auditoría puede brindar algún beneficio a la empresa. Están los que entienden que los recursos asignados al departamento (usualmente remuneración y cargas sociales) son los adecuados para el retorno que aporta, cualquier incremento sería un malgasto de recursos de la empresa. Estas entidades no creen que la UAI tenga capacidad para aportar mayores resultados a los ya alcanzados.

El 3er. punto de vista, reconoce que la UAI puede llegar a ser un aliado importante en pos de lograr los objetivos estratégicos de la empresa, si se refuerza y se invierte en su capital humano, sus sistemas y procedimientos. Pero este proceso de maduración y apoyo requiere un tiempo y consistencia para brindar frutos, lo cual choca contra la inmediatez de las metas financieras anuales, quedando cualquier proyecto de fortalecimiento de la función, relegado al siguiente período.  

En momentos donde adecuados controles internos suelen no existir, una UAI es valiosa. Recortar fondos en vez de designar una unidad bien preparada, en el largo plazo resulta una mala decisión. Es debatible el argumento de que las organizaciones son muy pequeñas para una UAI. El desafío de los profesionales de la auditoría es mostrar claramente donde se encuentra el valor del servicio e identificar las posibilidades con un enfoque efectivo en costos. La ausencia de una UAI permite la existencia de riesgos subyacentes y el deterioro del sistema de control interno de las entidades al paso del tiempo.

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