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Una Historia de Superación

Por Scarla Mieses

Higüey. John Feliciano, un joven lleno de sueños y amante de Dios y su familia, se dedicaba con pasión a sus estudios. Sin embargo, un fatídico accidente automovilístico detuvo su camino de golpe.
 
En una etapa de su vida sin una carrera profesional planificada, pero con una inquietud por innovar en el diseño de casas, inspirado por los constantes cambios que su padre realizaba en su hogar, descubrió su pasión por la arquitectura.
 
El 30 de marzo de 2008, John despertó como cualquier otro día y tomó un transporte hacia San Pedro de Macorís, donde se reuniría con sus compañeros para dirigirse a Monte Plata y visitar el ayuntamiento como parte de una actividad universitaria.
 
John solo recuerda despertar en la ambulancia y pedirle a su compañero que avisara a su madre sobre el accidente que él y sus compañeros habían sufrido. En ese momento, no sentía sus piernas y no era consciente de la gravedad de su situación.
 
Fue trasladado al hospital Darío Contreras, donde fue operado de la médula cervical y permaneció ingresado un mes y ocho días. Debido a las complicaciones postoperatorias, fue referido al Centro Médico UCE en Santo Domingo, donde recibió cuidados médicos durante tres semanas. A pesar de las dificultades, John nunca perdió la fe ni la esperanza.
 
Con una lesión medular a nivel cervical, John regresó a casa con la esperanza de superar seis meses de terapia y reanudar su vida normal. Poco a poco, comenzó a notar avances en sus terapias y recuperó movilidad en sus brazos.
 
Después de meses de rehabilitación y enfrentando numerosos desafíos, un día, estando solo en casa, utilizó su computadora para investigar sobre su lesión. Encontró información que indicaba que, si no había una recuperación significativa en tres meses, las secuelas podrían ser permanentes. Fue un momento difícil, pero John no se rindió y encontró consuelo en su Fe.
 
 
 
 
Marcado por esta experiencia, John decidió convertir su dolor en inspiración. Su pasión por la arquitectura lo llevó a continuar sus estudios de manera independiente, trabajando junto a profesionales del sector, ya que no podía asistir regularmente a la universidad. Su creatividad y talento lo han destacado como un arquitecto reconocido en la ciudad.
 
El trauma vertebromedular, una lesión que afecta la médula espinal y las vértebras, representa uno de los desafíos médicos y sociales más graves. Este tipo de trauma no solo interrumpe la comunicación entre el cerebro y el cuerpo, sino que también transforma la vida de los pacientes y sus familias de manera irreversible.
Las causas más comunes incluyen accidentes automovilísticos, caídas y deportes de alto riesgo, situaciones que pueden convertir un momento cotidiano en una tragedia.
“Lo más temible de estas lesiones es su irreversibilidad. La médula espinal no sé regenera, lo que significa que la parálisis y las limitaciones físicas son permanentes” dijo la Dra.Isauris Díaz Urbaez.
 
Más allá de la Arquitectura
El deseo de John de seguir adelante y su pasión por la vida no se limitaron a la arquitectura. Solía escribir poesías y versos de amor. Un día, conversando con su amigo Cherwin Guerrero, decidieron participar en un concurso de lectura. Esta experiencia los llevó a escribir el libro «Dios, yo y dos tazas de chocolate», un libro lleno de meditaciones que inspiran la vida diaria.
 
El amor llegó a su vida
A pesar de sus logros profesionales, John siempre ha mantenido una fuerte conexión con su familia y amigos. Su optimismo y resiliencia han sido una fuente de fortaleza para quienes lo rodean, y hoy en día disfruta de una vida plena junto a su esposa, Angélica Cedeño de Feliciano.
 
«Su condición física nunca me ha hecho sentir limitada. Obviamente se requiere mucha madurez en la vida para asumir ciertos roles y ver las cosas con otra perspectiva. No cambiaría a mi esposo por ningún otro hombre. Tiene muchas virtudes y cualidades que lo hacen ser un gran compañero de vida», dijo Angélica Cedeño.
 
Angélica describe a su esposo como el hombre más maravilloso del mundo: cariñoso, gentil, atento, optimista y bueno, siempre preocupado por todos a su alrededor.
 
 
 
La historia de John Feliciano es un testimonio de la fuerza del espíritu humano y la capacidad de superar cualquier obstáculo. Su ejemplo nos recuerda que, incluso en los momentos más difíciles, siempre hay una luz al final del túnel y que la perseverancia y la determinación son clave para alcanzar nuestros sueños.
 
«Mientras haya vida, no podemos dejar de luchar por lo que vale la pena alcanzar y de depositar toda nuestra fe en Dios. Dijo John Feliciano.
 
 

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