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Octubre Rosa llama a las mujeres a conocer su cuerpo y cuidar su salud

Por Hilma Feliciano

EL SEIBO. Cada octubre, el cáncer de mama vuelve al centro de la conversación pública en todo el mundo, con campañas de concienciación que buscan promover la prevención y la detección temprana de esta enfermedad. Más allá del color rosa que identifica este mes, la fecha representa una oportunidad para conocer sus señales de alerta, factores de riesgo y la importancia de los controles médicos.

Para profundizar en estos aspectos, este reportaje recoge las explicaciones de la doctora Carmen Soto, ginecóloga, oncóloga y obstetra, con formación adicional en ginecología estética y reconstructiva.

LOS QUE CORREN MAYOR RIESGO

Para comprender qué es el cáncer de mama es necesario conocer primero cómo funciona el organismo. El cuerpo humano está formado por millones de células que, en condiciones normales, crecen, se dividen y mueren de manera controlada, como parte de un proceso que permite mantener el equilibrio de los tejidos. Algunas células pueden perder el control de su crecimiento y multiplicarse de forma desordenada, formando un tumor. En el cáncer de mama, este crecimiento suele originarse en las células que recubren los conductos o lobulillos mamarios. Las células cancerosas pueden invadir tejidos cercanos y, en algunos casos, extenderse a otras partes del organismo.

El principal factor de riesgo es ser mujer y aumentar de edad. Aunque también puede afectar a hombres, cerca del 99 % de los casos ocurre en mujeres. También influyen los antecedentes familiares y algunas alteraciones genéticas, como las mutaciones BRCA1 y BRCA2, aunque los casos hereditarios representan una minoría. Entre otros factores asociados al riesgo figuran la obesidad después de la menopausia, ciertas terapias hormonales prolongadas, la menstruación temprana, la menopausia tardía y el primer embarazo a mayor edad. La lactancia materna, por su lado, se ha asociado con una reducción del riesgo. También pueden influir determinados hábitos y exposiciones, como el consumo de alcohol, el tabaquismo y la exposición importante a radiación, especialmente durante edades tempranas.

SIN ANTECEDENTES FAMILIARES, EL RIESGO TAMBIÉN EXISTE

Una de las ideas más comunes es pensar que una mujer está protegida porque en su familia nadie ha tenido cáncer de mama. Pero esto no es así. La mayoría de los casos no se debe a mutaciones genéticas heredadas, por lo que el cáncer de mama puede aparecer incluso sin antecedentes familiares. Entre las señales de alerta están masas o endurecimientos en la mama o axila, cambios en su forma o tamaño, alteraciones en la piel, retracción del pezón y secreción espontánea, especialmente con sangre. Sin embargo, el cáncer de mama puede no causar síntomas.

Por eso, no se debe esperar a detectar una masa para realizar los estudios de detección, ya que la mamografía puede identificar alteraciones pequeñas antes de que sean palpables. En mujeres con riesgo promedio, muchas recomendaciones actuales plantean comenzar la mamografía a partir de los 40 años y realizarla cada uno o dos años, dependiendo de la guía utilizada y del riesgo individual. En mujeres con un riesgo elevado, como aquellas con determinadas mutaciones genéticas o antecedentes familiares importantes, el seguimiento puede comenzar antes y puede incluir otros estudios, como la resonancia magnética. Y si una mujer detecta una masa o cualquier cambio sospechoso, debe consultar a un profesional de salud, independientemente de su edad.

TRATAMIENTO PERSONALIZADO

El cáncer de mama no es una sola enfermedad. Existen diferentes tipos y cada uno puede comportarse de manera distinta. El tipo histológico más frecuente es el carcinoma ductal invasivo, que comienza en las células de los conductos mamarios y puede invadir el tejido que los rodea. Pero la medicina ha avanzado. Actualmente, además de conocer dónde se originó el tumor, los especialistas estudian sus características moleculares.

Esto permite clasificar mejor la enfermedad y seleccionar tratamientos cada vez más personalizados. Para decidir el tratamiento se toman en cuenta diferentes factores: el tipo de tumor, su perfil molecular, el tamaño de la lesión, el compromiso de los ganglios, si existe enfermedad en otras partes del cuerpo y el estado general de la paciente. Dependiendo de cada caso, el tratamiento puede incluir cirugía, quimioterapia, radioterapia, terapia hormonal, terapias dirigidas o una combinación de varias. Estos avances han permitido ampliar las opciones de tratamiento y mejorar las posibilidades de control de la enfermedad en muchas pacientes.

DETECTAR A TIEMPO PUEDE CAMBIAR UNA HISTORIA

¿Tener cáncer de mama significa necesariamente una sentencia de muerte? No. Un diagnóstico de cáncer de mama no significa necesariamente que la paciente vaya a morir por esta enfermedad. Cuando el cáncer se detecta de forma localizada, la supervivencia relativa a cinco años supera el 99%. Sin embargo, el pronóstico puede cambiar cuando la enfermedad se diagnostica en etapas más avanzadas. Por eso, la detección temprana continúa siendo una de las herramientas más importantes. Octubre Rosa no debe ser solamente un mes para vestir de rosa. Es una oportunidad para recordar que cuidar nuestra salud también significa informarnos, conocer nuestros factores de riesgo, realizar los estudios recomendados y consultar ante cualquier cambio. Detrás de cada diagnóstico hay una mujer, una familia y una historia. Una madre. Una hija. Una hermana. Una amiga. Por eso, el mensaje de este mes debe ir más allá del símbolo.

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